MundoPDF. Blog para descargar en pdf miles de libros y ebooks gratis y puedas leer libros interesantes.

Descargar miles de libros gratis


Viajera ~ Forastera #3 - Diana Gabaldon


Estaba muerto. Sin embargo la nariz le palpitaba dolorosamente, cosa que le resultó extraña, dadas las circunstancias. Aunque depositaba una considerable confianza en el entendimiento y la merced de su Creador, albergaba ese residuo de culpa por la que todos tememos la posibilidad del infierno.



 Aun así, por lo que había oído hablar sobre el averno, le parecía improbable que los tormentos reservados para sus infortunados habitantes pudieran restringirse a un dolor de nariz. Por otra parte, aquello no podía ser el cielo, teniendo en cuenta varias cosas. Para empezar, él no lo merecía. 

Tampoco tenía pinta de serlo. Y, además, dudaba de que una fractura de nariz estuviera incluida entre las recompensas para los bendecidos, y no para los condenados. Si bien se había imaginado siempre el Purgatorio como un sitio gris, las vagas luces rojizas que lo ocultaban todo le parecían adecuadas. 

Se le estaba despejando un poco la mente y volvía, con lentitud, su facultad de raciocinio. Bastante fastidiado, se dijo que alguien debería atenderlo y decirle exactamente cuál era su sentencia, hasta que hubiera sufrido lo suficiente para purificarse y entrara, por fin, en el Reino de Dios. 

Mientras esperaba, comenzó a hacer inventario de cualquier otro tormento que se le exigiera soportar. Tenía numerosos cortes, chichones y cardenales aquí y allá; estaba casi seguro de haberse fracturado otra vez el dedo anular derecho; era difícil protegerlo por el modo en que sobresalía, con la articulación anquilosada. Pero nada de eso era tan malo. ¿Qué más? Claire. 

El nombre le apuñaló el corazón con el dolor más atroz que su cuerpo hubiera soportado hasta entonces. Ignoraba si a la gente del Purgatorio se le permitía rezar, pero igualmente lo intentó. «Señor», oró, «que ella esté a salvo. Ella y la criatura». 

Estaba seguro de que Claire habría llegado al círculo; con sólo dos meses de embarazo, aún era ligera de piernas… y terca como ninguna otra mujer que conociera... 000465



No hay comentarios:

Publicar un comentario