MundoPDF. Blog para descargar en pdf miles de libros y ebooks gratis y puedas leer libros interesantes.


Viaje al Oeste ~ Las Aventuras del Rey Mono #2 - Wu Chengen

El Gran Sabio y sus dos hermanos no tardaron en regresar a la corte, donde fueron
recibidos con grandes muestras de respeto por el rey, la reina y la totalidad de sus
súbditos. El Peregrino relató su encuentro con la Bodhisattva y todos los funcionarios
imperiales expresaron su reconocimiento, echándose rostro en tierra y golpeando sin
cesar el suelo con la frente. Cuando más contentos parecían estar todos, se presentó el
Guardián de la Puerta Amarilla y anunció con voz sonora:


- Acaban de llegar cuatro monjes que desean veros.
- ¿Es posible que ese monstruo se disfrazara de bodhisattva Manjusri para burlarse de
nosotros y ahora haya tomado nuestra personalidad para confundir a cuantos aquí se
encuentran? - preguntó Ba-Chie al Peregrino, vivamente preocupado.
- No creo - contestó el Peregrino -. Aunque en este mundo todo es posible, eso me
parece altamente improbable.

Los funcionarios imperiales hicieron entrar a los visitantes y el Peregrino comprobó,
con no poco alivio, que se trataba de cuatro religiosos procedentes del Monasterio de la
Gruta Sagrada. Traían la corona del rey, su cinturón de jade verdoso, su túnica amarilla
y sus espléndidas botas.

- ¡Menos mal que habéis venido! - exclamó el Peregrino, visiblemente satisfecho.
Hizo acercarse después al falso taoísta y le colocó la corona sobre la cabeza,
obligándole, al mismo tiempo, a desprenderse de sus harapos de monje y a vestir los
atributos reales, que los religiosos del monasterio habían limpiado con tantísimo
esmero. 

El príncipe trajo entonces el disco de jade blanco y se lo entregó al rey,
invitándoles a ocupar el trono que siempre había sido suyo. Como muy bien reza el
proverbio, «no debe pasar un solo día sin que la corte preste homenaje a su señor». Sin
embargo, el rey se negó a sentarse en el trono, rompiendo a llorar de pronto y dejándose
caer ante la escalinata de jade, al tiempo que decía:

- He estado muerto tres años y me encuentro en deuda con este maestro, por haberme
devuelto a la vida. No soy digno de asumir de nuevo los honores del mando. Opino que
nuestros territorios serán infinitamente más prósperos, si son regidos por uno de estos
sabios. Me conformo con vivir tranquilamente fuera de la ciudad en compañía de mi
esposa y mi hijo.


Reportar link si no funciona - 000425

No hay comentarios:

Publicar un comentario