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5 Pasos para Transformar una Oficina de Personal en un Área de Recursos Humanos - Martha Alles


La fábula de la lechera no es ni más ni menos que una lección de vida. Meacompañó en la niñez, y en este momento observo que –como explicaré a continuación– tiene relación con nuestra especialidad.


En la práctica profesional de selección de personal se entrevista a postulantes de diverso tipo. Uno de esos tipos, bastante frecuente, está representado en la fábula que hemos leído. Se trata de personas que, por algún motivo, deciden salir al mercado a buscar un nuevo empleo, y cuando llega el momento de la pregunta referida a cuáles son sus pretensiones económicas, su respuesta es: “Bueno, ahora mi salario es de 100, espero una promoción en seis u ocho meses… Mi salario supongo será de 140… Entonces mis pretensiones son de 200”. 

En una economía más o menos estable desean… ¡un incremento del 100%! En algunos casos puede ocurrir que el postulante no esté bien remunerado en su empresa y el nuevo empleador esté dispuesto a pagar la diferencia, pero en la mayoría de los casos no es así.

Usted podrá decirnos que si el joven recibe ese aumento sus pretensiones de cambio serán
menores… Permítanos decirle que su enfoque es errado; el posible aumento que tendría lugar en seis u ocho meses no está ni percibido ni devengado, y tiene una enorme similitud con la ilusión de la lechera. Puede ser que el aumento se concrete y la persona lo obtenga, o que en el camino suceda algo por lo cual esa suposición se “rompa”… como el cántaro de la lechera.

Nuestra fábula se aplica claramente a otras situaciones; por ejemplo, cuando los jefes o los conductores de empresa fijan objetivos que no es posible alcanzar. Los objetivos, como es bien sabido, deben ser desafiantes pero posibles. Si a un colaborador se le fijan objetivos inalcanzables se obtiene el efecto contrario al que supuestamente se busca.

También se relaciona con los bonus y las remuneraciones variables. Cuando una persona se ve frente a un posible cambio de trabajo, ocurre que si ya ganó un bonus en relación, por ejemplo, con el último ejercicio (en ese caso será una remuneración devengada), su actitud no será la misma que si sólo supone que ganará tal o cual gratificación...


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