MundoPDF. Blog para descargar libros en PDF, descarga en PDF libros.

La Fuerza del Optimismo - Luis Rojas Marcos

 «El firmamento no es menos azul porque las nubes nos lo oculten o los ciegos no lo vean». Antiguo proverbio danés Visita sorpresa al hospital Coler Memorial «En nuestra vida no hay un día sin importancia». Alexander Woollgott, Mientras Roma arde, 1934 Una mañana nublada de febrero de 1996 paseaba yo nerviosamente, arriba y abajo, por mi despacho de la Corporación de Sanidad y Hospitales Públicos de Nueva York, que dirigía desde hacía sólo seis meses. Las finanzas municipales eran realmente precarias y llevaba unos días muy preocupado por la posibilidad de que tuviéramos que cerrar varios ambulatorios en algunas zonas pobres de la ciudad. Para colmo, George, un colega y buen amigo de muchos años, había sufrido la noche anterior un accidente de automóvil en una autopista de Los Angeles y estaba ingresado en la unidad de cuidados intensivos de un hospital californiano. Me imaginaba lo peor. Los presentimientos más negros inundaban mi mente y me impedían concentrarme en el trabajo. Decidí cancelar las citas que tenía esa mañana. Para distraerme y aliviar el desasosiego se me ocurrió hacer una visita sorpresa a uno de los hospitales de la Corporación.
Sé por experiencia que las apariciones imprevistas del jefe suelen provocar unas buenas dosis de actividad e improvisación saludables entre los directivos, además de que el personal y los pacientes las agradecen y aprovechan para airear espontáneamente sus quejas y satisfacciones. Sin pensarlo mucho más, me dirigí al hospital Coler Memorial, ubicado en la pequeña isla Roosevelt, en la bifurcación Este del río Hudson que separa los barrios de Manhattan y Queens. Este espacioso sanatorio fue construido en 1949 y bautizado con el nombre del primer director de Bienestar Social de Nueva York. Con mil y pico camas, el Coler Memorial es uno de los mayores hospitales públicos de Estados Unidos dedicado al cuidado y rehabilitación de pacientes crónicos, en su mayoría afligidos por enfermedades degenerativas neurológicas o lesiones cerebrales graves provocadas por problemas vasculares o por accidentes. 

Una vez en el centro fui directamente al despacho de Sam Lehrfeld, director ejecutivo desde hacía más de una década. Sam es un hombre de cincuenta y tantos años, algo regordete, con cara amplia y grandes ojos azules de expresión alegre. Aparte de ser un gran gestor sanitario, es conocido por su cordialidad, su afición a la gastronomía, su sentido del humor y la incombustible energía positiva que mantiene contra viento y marea. Verdaderamente, Sam posee el temperamento idóneo para liderar una institución dedicada a enfermos muy incapacitados y a menudo incurables. Al verme se sorprendió por unos segundos pero enseguida se le iluminó el semblante y me invitó a que desayunáramos juntos en la cafetería del hospital.
 




File Size: 662.86 KB
Reportar link si no funciona

No hay comentarios:

Publicar un comentario