martes, 8 de agosto de 2017

Vademécum ~ Especialidades Biológicas - Reckeweg


Homeopatía - este término derivado del griego homoios (similar) y pathos (enfermedad) se refiere a un sistema terapéutico completo que estimula de manera suave y continua los esfuerzos naturales y regeneradores del organismo. Hasta la aparición de la industria química y la fabricación de medicamentos sintéticos que vinieron de la mano de la revolución industrial, las enfermedades eran tratadas exclusivamente aplicando métodos terapéuticos basados en la naturaleza. Sin embargo, los tratamientos con medicamentos de fabricación química fueron cobrando cada vez mayor importancia. Solamente los efectos secundarios que se presentan en los pacientes cada vez con mayor frecuencia, dan ahora lugar a un escepticismo creciente respecto a estos últimos métodos terapéuticos.

La homeopatía nació hace más de 200 años basada en las experiencias que su genial fundador, el médico y naturalista alemán Samuel Hahnemann (1755-1843), recopiló y fundamentó durante cuarenta años de investigación, sentando así las bases de la terapia homeopática moderna. La primera premisa fundamental de la homeopatía se puede extraer de la sentencia latina “Similia similibus curentur”, que significa “que los semejantes sean curados por los semejantes”. Este concepto terapéutico fue reconocido y utilizado desde los principios de la medicina con Hipócrates (s. V a.C.) y coexistió durante muchos siglos con el principio contrario, que sería usado por Galeno (s. II) como único método terapéutico: “Contraria contrariis oponenda” que supone la administración de medicamentos cuya acción es opuesta a las manifestaciones propias de la enfermedad. El mismo Paracelso (x. XVI) recomendaba la utilización de karenas o dosis mínimas de las sustancias que provocan en individuos sanos la sintomatología que presenta el paciente.

Desde el punto de vista moderno, la homeopatía puede describirse como una terapia de estimulación de las defensas del organismo para contrarrestar los desequilibrios fisiológicos que dan lugar a la aparición de los “síntomas patológicos” propios de una enfermedad y al posterior proceso degenerativo que afecta a las estructuras anatómicas de los diferentes órganos y sistemas del cuerpo humano. Unido inherentemente al principio de similitud citado anteriormente, encontramos otra premisa fundamental de la homeopatía, y es que cada individuo presenta formas de reaccionar diferentes ante un estímulo determinado y
localizaciones específicas distintas de dichas reacciones debido a sus características biológicas particulares. Para comprender este principio, la homeopatía afirma que la “enfermedad” no es más que la respuesta del organismo a buscar el equilibrio biológico que se ha perdido ante una causa perturbadora....
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