lunes, 7 de agosto de 2017

Sincronicidad - F David Peat


Sincronicidad
Consideremos la siguiente cadena de circunstancias. Una joven está de visita con unos amigos cuando, de repente, todos los que están en la casa notan el olor de una vela apagada. A pesar de una búsqueda minuciosa por todas las habitaciones, no se encuentra el origen de este olor y es seguro que no se ha encendido ninguna vela en la casa ese día. Todos se encuentran especialmente perplejos por el suceso y especulan sobre lo que
puede significar. Más tarde, esa misma noche, la mujer recibe una llamada telefónica transatlántica que le notifica que su padre, inesperadamente, está a punto de someterse a una operación. Pocas semanas después, muere su padre y ella vuelve a la casa paterna. La mañana del funeral, la joven ve como un gran cuadro, que sus padres habían recibido como regalo de boda, cae de su sitio en la pared.

Es claramente absurdo que tales sucesos puedan tener alguna importancia dentro de un universo mecanicista, porque todo lo que sucede en dicho mundo ocurre como respuesta a fuerzas conocidas, actuando según las leyes deterministas que se desarrollan en un tiempo lineal y que son insensibles a los asuntos humanos. Los sucesos casuales solamente producen patrones que son fortuitos, y ver significados en dichos patrones es tan inútil como buscar mensajes en esa interferencia llamada «nieve» que a veces aparece en una pantalla de televisión. Creer que determinados sucesos casuales sean una manifestación
de algún patrón fundamental de la naturaleza, o que sean el resultado de un «principio conector acausal», sería un puro disparate. 

Pero ¿cómo se pueden explicar los sucesos de la vela apagada y el cuadro caído, ya que fueron presenciados por varias personas? Es como si la joven se hubiese convertido en un nexo en el que fluyesen sucesos del mundo externo, pasados y futuros, y del que emergiesen los fenómenos sincrónicos. La enfermedad de su padre y su muerte final, la reacción afligida de su familia y sus propios
sentimientos parecen haberse envuelto dentro de ella y emergido con el fenómeno de la vela apagada -antes de que recibiese la llamada telefónica-. Los sucesos que ocurrieron en aquella habitación, centrándose en el fenómeno de una vela apagada, representan en el microcosmos el desarrollo del drama de la muerte del padre y el regreso de la joven a casa de sus padres...
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