Buscador para buscar: + 1500 Libros

domingo, 6 de agosto de 2017

Psiquiatras Psicólogos y otros enfermos - Rodrigo Muñoz Avia


Hola. Me llamo Rodrigo. Rodrigo Montalvo Letellier. Antes de ir al psiquiatra yo era una persona feliz. Ahora soy disléxico, obsesivo, depresivo y tengo diemo a la muerte, o sea, miedo. En el psiquiatra he aprendido que la palabra felicidad es una convención que carece de sentido. He aprendido que el hecho de volver a ser feliz algún día no sólo es imposible, sino completamente imposible. Ahora me pregunto más cosas de las que me gustaría: sobre la muerte y sobre la vida.

Vivo en un chalet adosado de la urbanización Parque Conde de Orgaz, cerca de la calle Arturo Soria, en Madrid. Estoy casado. Mi mujer se llama Patricia, pero todos la llamamos Pati. Tengo dos hijos, Marcos y Belén. Marcos tiene diez años y Belén seis. Por las noches, cuando Pati está ya metida en la cama esperándome, y mis hijos llevan más de dos horas durmiendo, me gusta salir al jardín y orinar en algún árbol o parterre. Por lo general, cuando esto ocurre, el gato de mis hijos, que, aparte de ser un animal esquizofrénico, conserva todavía algunos instintos, orina exactamente en el mismo lugar donde yo acabo de hacerlo.

El gato de mis hijos es un gato persa himalayo de un tamaño descomunal, y su principal peculiaridad es que en vez de maullar, ladra. Esto lo digo completamente en serio, aunque nadie me cree nunca. Ese gato, a diario, cuando llego a casa para comer y abro la puerta del garaje con el mando a distancia, me dirige su mirada cruzada desde lo alto de su columna (una de las columnas de ladrillos que delimitan la cancela exterior) y emite unas extrañas ventosidades con la boca, sonidos guturales muy secos y cortos, que si no fuera porque provienen de un gato, nadie dudaría en denominar ladridos...
Compartir en Facebook

Reportar link si no funciona

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Mantente en contacto con nosotros a través de Facebook. Sólo presiona el botón Me gusta