miércoles, 16 de agosto de 2017

El Cordón Dorado - Miguel Serrano


Me parece que los años no han pasado; sin embargo, han pasado. Me parece que no he envejecido; sin embargo, pudiera ser que haya envejecido. Poco a poco be ido realizando mi obra, como si alguien me dirigiera. Por si los años realmente hubieran pasado, por si en efecto hubiera envejecido, deberé dejar testimonio de ciertas cosas que se y que ningún. otro tiene en el desván, guardadas durante mas de treinta años, pero nuevas, como de ayer, sin comunicar, sin usar basta el presente. Se trata de la ultima Gran Guerra, que fue tan grande como la del Mahabharata, y mas aún, porque señala el final de los tiempos, de todo un Manvantara, cósmico y terrestre. Quien pretenda considerar esa tragedia como una Guerra Mundial más, no ha entendido hada de lo acontecido. Los que la vivimos, aun en "el ultimo rincón del mundo", hemos sido marcados en las .esencias y nunca podremos olvidar.

Cuando la guerra terminó, hace treinta y dos años, era mas fácil hablar libremente y decir lo que se pensaba. Hoy, la atmósfera es densa, las sombras abogan, las cadenas impuestas por los vencedores se multiplican y la verdad, o la luz, ya ha desaparecido; nadie se atreve a decir aquello que aun fue posible ver y decir basta cinco años después de terminada la espantosa catástrofe. Los jóvenes nacidos entre los tiempos son espíritus débiles (les gusta ser llamados "hijos de Acuario"), amasados, ablandados (no por las aguas de Acuario precisamente), puestos al margen por la educación dirigida, por la propaganda, por la información mediatizada y por la droga, el "amor universal", las "flores", la música del final de la Lemuria, o por un terrorismo sin grandeza, sin Olimpo, sin luz de dioses. 

Si mas allá de las conciencias diurnas, en el inconsciente, o en un superconsciente colectivo, pudiera aún captarse algún reflejo de verdad heroica y viril, en medio de tanta insidiosa propaganda y literatura comprometida con el demonio de la estupidez, para los que sean capaces de ese esfuerzo, voy a hilvanar estas páginas. Y para los ex combatientes, mis camaradas, prisioneros y torturados en todos 1os Cáuc asos del mundo. Mi revelación no será anticuada, aun cuando haya permanecido oculta en un desván viejo de mas de treinta anos; porque la guerra no ha llegado a su fin y porque hacia adelante no hay mas tiempo; solo lo hay hacia dentro, hacia arriba, o hacia abajo...
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