sábado, 5 de agosto de 2017

El Aceite de Coco ~ el elixir de la vida - Carlos Abehsera


En Abril de 2011, con unos problemas de sobrepeso y salud bastante pronunciados, me dispuse a dar un cambio completo a mi vida para tratar de recuperar un estado físico y mental razonablemente bueno. Además de perder 35Kg y mejorar drásticamente mi salud, este episodio de mi vida me permitió investigar una serie de alimentos que hasta entonces habían pasado desapercibidos para mí. A diferencia de lo que estará pensando, para perder 35Kg en sólo 4 meses y mantener esa pérdida, no me dediqué a comer sólo frutas y verduras, sino que más bien comencé a alimentarme de un modo distinto usando las grasas y las proteínas como base fundamental de mi dieta, lo que además de permitirme adelgazar me devolvió por completo la salud que había perdido. Más allá de los prejuicios que pueda tener acerca de las dietas basadas en grasa y proteína, puedo asegurarle por experiencia propia y por lo visto en centenares de personas, que son infinitamente más sanas y nutritivas que la mayoría de las dietas convencionales. 

Si tiene interés, relato con detalle la experiencia de perder 35Kg en 4 meses comiendo 6 veces al día a base de grasas y proteínas en mi libro Adelgazar sin Milagros de manera Sana, Rápida y Permanente, que está disponible también en Amazon tanto en formato papel como electrónico. Pues bien, como soy español, la grasa que más he consumido durante toda mi vida y cuyas características siempre he admirado es sin duda el Aceite de Oliva Virgen Extra, gustándome además muchísimo los aceites fuertes y amargos. Cuando comencé con mi nueva rutina nutricional para perder peso, este fue el aceite que escogí para suplementar las necesidades de grasa de mi organismo. Sin embargo, al poco tiempo de empezar y todavía investigando mucho acerca de la nutrición, me tropecé con el Aceite de Coco Virgen. Por aquel entonces recibí la información acerca de este alimento con cierto escepticismo. 

No en vano, siempre había escuchado que el Aceite de Coco era una grasa saturada y que las grasas saturadas son terribles para la salud. Lo cierto es que en aquel momento pensé que también había escuchado en mi juventud cosas como que el petróleo se acabaría en el año 2.000, que el agujero de la capa de ozono haría que nos acabáramos quemando vivos en unos pocos años o que el hielo de los casquetes polares se derretiría y subiría el nivel del mar considerablemente hasta que las personas que como yo tienen la suerte de vivir en ciudades costeras, nos acabáramos ahogando en eternas inundaciones.
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