lunes, 3 de julio de 2017

Y si no es Casualidad? - Sara Ventas




Y si no es Casualidad? - Sara Ventas. Soy de esas personas que creen en el azar, pero se resisten a aceptar la existencia de un destino ya escrito. Sin embargo, la teoría de la probabilidad me reconforta, sobre todo cuando algo me preocupa. Algunas veces la uso a mi antojo, y tiendo a pensar como el hombre que teme coger un avión por los secuestros aéreos y, después de estudiar las estadísticas, descubre que la posibilidad de toparse con una bomba en su vuelo es de una entre mil, mientras que la de hallar dos es de una cada cien mil; por ello, toma la decisión de llevar él mismo una bomba en su maleta para reducir las probabilidades. Bueno, puede que yo no llegue a esos extremos, claro, no soy tan paranoica, pero a veces hago conjeturas de este tipo: la vecina de mis padres se dejó una sartén con aceite al fuego y se le quemó la cocina. 

Estaba sola y, en el vano intento de sofocar las llamas, se abrasó parte de una mano. Suerte que llegó otro vecino y reaccionó cogiendo el extintor del pasillo, si no, el resultado podría haber sido catastrófico. Cuando mis padres me contaron el incidente, mi mente se fue al lado de las estadísticas a toda prisa: sin pretenderlo, esa pobre mujer había reducido la probabilidad de que a mi madre se le vaya a incendiar la casa. Supongo que seguirán existiendo riesgos de otro tipo, o quizá más graves, pero sería demasiada coincidencia que dos personas del mismo rellano sufran el mismo percance. Aunque suene irracional —los eruditos en la materia estarán escandalizados con mis afirmaciones—, en mi cabeza es como si ahora pudiera tacharlo de una lista imaginaria de peligros latentes.

La verdad es que un poco paranoico sí suena. Eran las seis y media de la mañana. Estaba sentada a la mesa de la cocina, en pijama, al calor de un café con leche recién hecho, esperando ver el amanecer por la ventana. Me gusta ese momento, el murmullo del despertar de un nuevo día. Disfrutarlo así, en soledad, acompañada de mis pensamientos, aunque a veces sean absurdos, con estadísticas irracionales, hombres que viajan con maletines y bombas. Aprovechaba que era mi cumpleaños para comer con las chicas. Era lunes, pero no tenía intención de cambiarlo. No soy de celebrarlo fuera de fecha y sí de las que piensan que algunas cosas no deben aplazarse, se pierde la magia del contexto...


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