lunes, 24 de julio de 2017

Cómo cura la Avena - Miquel Pros



La historia de los cereales está íntimamente relacionada con la evolución del hombre. Mientras éste no tuvo más remedio que comer los cereales crudos y, por tanto, masticarlos tal y como la naturaleza se los brindaba, todo fue bien para su salud. Pero a partir del momento en que el hombre descubre el fuego y, como consecuencia, empieza a elaborar tartas y panes, la alimentación humana sufre un profundo cambio. Nuevas enfermedades que el hombre primitivo no padeció, aparecieron como consecuencia directa de la manipulación de sus alimentos.

El hombre pasó de ser un animal crudívoro (que se alimentaba de granos, cereales, raíces, frutos, bayas, etc.) a un animal artificiero que, por el placer masoquista de descubrir nuevos sabores, se constituyó en cliente y esclavo de la cocina.

El proceso empeora a partir de la Revolución Francesa, cuando la industria de la alimentación, para justificar aumentos de precio empieza a blanquear las harinas. Al blanquearlas desaparecen las vitaminas, los minerales y los oligoelementos. Conservan, en cambio, su valor calórico. La harina pasa a ser un producto que engorda, pero no alimenta. En este sentido, la industria se convierte en una creciente amenaza para la salud pública que cada día es más precaria.
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