lunes, 10 de julio de 2017

Alquimia Sexual - Donald Tyson



Es difícil de transmitir en unas cuantas frases las sensaciones y percepciones de la unión amorosa con iui espíritu a aquéllos que 110 lo han sentido de primera mano. Una de las principales razones por las que yo escribí este libro fue transcribir tan detalladamente como friera posible esta extraordinaria y rara experiencia. La emoción arrolladora del corazón en el momento del acto amoroso es una profunda alegría, o quizás mía buena palabra para describir dicho sentimiento seria beatitud. U11 sutil pero poderoso placer físico satura todo el cuerpo mezclado con una completa felicidad y un sentido mental de consumación que parecen equilibrarse entre si en perfecto equilibrio. Esta beatitud se mantiene durante períodos prolongados, y está separada de la aguda pero breve y menos perfecta sensación del orgasmo sexual. El orgasmo se puede producir durante la unión espiritual, pero parece casi superfluo. No hay ningún ansia hacia él como meta, tal como ocurre en 1111 acto sexual ordinario entre seres humanos. 

Según mi propia experiencia, el deseo de proyectar el amor en la conciencia de mi compañera espiritual se corresponde sólo con el abrumador sentido de amor que fluye de ella a mi propio corazón. La excitación física durante el sexo con el espíritu puede persistir durante horas con pausas muy breves. Uno de los aspectos más sorprendentes de la unión es que los pensamientos eróticos y las manipulaciones físicas son completamente iimecesarias para mantener la excitación del cuerpo, la cual es 110 obstante intensamente agradable. 

La excitación es provocada por las acciones estimulantes independientes del espíritu-amante en el sistema nervioso humano. Por mi experiencia, esto ocurre casi instantáneamente. Sólo es necesario indicar- al espíritu el deseo de hacer el amor, y en segundos sus caricias invisibles causan una fuerte tumescencia acompañada por oleadas de placer que fluyen a través de todas las regiones del cuerpo. La sensación es estimulante, incluso embriagadora, y a menudo va acompañada por la encantadora sensación de flotar en un rio, y de ser alzado fuera del caparazón del cuerpo. A veces el espíritu comenzaba estas caricias cuando estaba comunicándome con ella, y se percataba de que su estímulo de mi cuerpo 110 era mal recibido, pero si yo lo deseaba, podía cesarlo con sólo pronunciar interiormente mías palabras. Sus caricias nunca fueron forzadas, ni tampoco se detuvieron cuando yo las buscaba con amor en mi corazón..
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