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Desear con éxito ~ 7 Reglas para hacer realidad los sueños - Pierre Franckh



Mi historia: Cuando tenía seis años se cumplió mi primer deseo. Le había escrito una nota a mi ángel protector, y para que mi madre no la encontrara, la había escondido bien. El deseo se cumplió pese a eso. Recibí justamente la bicicleta que quería. Incluso exactamente del color deseado y con la campanilla con el ratón. Cuando tenía nueve años, ya no creía, sino ya sabía que los deseos se cumplen. Por los menos los míos. Entretanto había escrito muchos deseos en papelitos y se me habían cumplido. Los milagros no eran para mí un asunto de fe, sino que habían llegado a ser un asunto de la realidad.

Pese a eso, el jovencito quería someter todo a una prueba. Seguro es seguro. Por esa razón tuve que intentar algo “imposible”, algo que en realidad no puede funcionar en absoluto. Y así, les encargué a los “seres de allá arriba” que yo quería participar en una película de cine. Debía ser un papel realmente bueno y mi nombre tenía que aparecer en los títulos. Esa vez escribí en el papel de deseos, “… que yo debía ser notorio para todos”. Y efectivamente, ya en el mismo año asumí en la película “Historias de niños traviesos” el papel de adversario del actor principal. Mis padres creían en un milagro, yo en mi encargo, que nadie aparte de mí había tomado en serio. Yo lo tomé incluso muy en serio, porque desgraciadamente el encargo se había cumplido más exactamente que lo que había pensado. Yo había cometido justamente un pequeño error fatal. Había escrito en el papel, que todos debían verme en la película. De escuchar no había dicho nada.

Durante los trabajos de filmación, el director decidió que el joven, cuyo papel yo hacía, debía ser un joven prusiano con dialecto berlinés. Para mi horror, me sincronizaron, es decir, recibí otra voz en la película. Así, yo tenía mi primer gran papel en el cine, el deseo se había cumplido. Cualquiera podía verme, pero nadie podía escucharme. Dificilmente podía recibir una prueba mejor y desgraciadamente más dolorosa de deseo inexacto. (Por eso le dediqué un capítulo completo a la formulación correcta)...
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