jueves, 15 de junio de 2017

Evite ser Utilizado - Wayne W. Dyer



Evite ser Utilizado - Wayne W. Dyer: Buena parte de lo que aquí se expresa corresponde a mi propio desarrollo individual como persona adulta obligada a tomar decisiones y orientada hacia la acción. En mi calidad de profesora y consejera de sordos, he trabajado con muchos jóvenes a los que perjudicaba más la falta de confianza en sí mismos que la incapacidad física y con los que habló acerca de la importancia de sentirse «responsable» de uno mismo antes de pasar a responsabilizarse, a hacerse cargo de una situación. Luego, mis alumnos fueron asumiendo poco a poco la penosa tarea de aceptar riesgos por su cuenta, desde acciones prácticas como pedir en el restaurante los platos que deseaban tomar, en vez de esperar a que lo hiciese por ellos un compañero dotado de oído, hasta acontecimientos psicológicos internos como la decisión de una estudiante de bachillerato elemental que resolvió matricularse en el curso de preparación universitaria, erigiéndose en primer miembro de su familia aspirante a tales alturas académicas. El desafío que afronta la muchacha es grande, pero también !o es ahora su confianza.

Muchos de nosotros, con facultades normales, nos hemos situado en desventaja mental y nos hemos dejado convertir en víctimas a través de los sistemas de creencias. Nos ponemos limitaciones en la búsqueda de seguridad. sin darnos cuenta en ningún momento de lo fácil que le resulta al prójimo confinarnos todavía más, u tilizando contra nosotros las restricciones que nos imponemos. Un ejemplo extraído de mi propia vida lo constituye la superación de las alergias que padecía. En mi condición de adulta, seguir cultivando la alergia significaba hacer honor a la etiqueta infantil de ser «delicado», que me había supuesto una barbaridad de atenciones en el seno de una familia activa. 

El oportuno gangueo me libraba también de no pocas situaciones azarosas, como las inherentes a los deportes al aire libre (hierba, árboles, polen), para cuya práctica me sentía atléticamente inepta, o las derivadas de las reuniones sociales, en fiestas muy concurridas, donde mi reacción alérgica al humo de tabaco era en realidad un producto de la timidez. El médico que atendía mis alergias no dedicó un solo instante a la exploración de sistema alguno de mantenimiento psicológico. Se conformaba con cumplir mi programa de visitas semanales a su consultorio...


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