miércoles, 1 de febrero de 2017

Las Nieblas de Avalón 2 - Marion Zimmer Bradley

Muy al norte, donde reinaba Lot, la nieve se amontonaba en las montañas, e incluso a mediodía era frecuente una neblina de apariencia crepuscular. En los raros días en que brillaba el sol. los hombres podían salir a cazar, pero las mujeres seguían encerradas en el castillo. Morgause, que movía perezosamente el huso (hilar le resultaba tan detestable como siempre, pero en la habitación había demasiada oscuridad para labores más finas), levantó la mirada al sentir la corriente helada de la puerta. —Hace mucho frío, Morgana —dijo en tono de leve reproche—. Te has quejado de frío todo el día, ¿y ahora quieres convertirnos en carámbanos? —No me quejaba —dijo la joven—. ¿Acaso he dicho una palabra? Pero el ambiente está más viciado que el de una letrina y el humo apesta. Quiero respirar, ¡nada más! —Cerró la puerta de un empellón y volvió al fuego, temblando y frotándose las manos—. Desde principios de verano no he dejado de tener frío.

—No lo dudo —dijo Morgause—. Ese pequeño pasajero que llevas te roba todo el calor de los huesos. Él está cómodo y abrigado mientras su madre tiembla. Siempre sucede lo mismo. —Al menos ya ha pasado la Navidad; ahora amanece más temprano y oscurece más tarde — dijo una de las damas—. Dentro de un par de semanas tendrás a tu recién nacido en los brazos...


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