domingo, 26 de febrero de 2017

El Héroe de las Eras - Brandon Sanderson ~ Nacidos de la Bruma #3

MARSH se esforzó por matarse. Su mano tembló mientras trataba de hacer acopio de fuerzas para obligarse a sacar el clavo de la espalda y poner fin a su monstruosa vida. Había renunciado a intentar liberarse. Tres años. Tres años como inquisidor, tres años prisionero de sus propios pensamientos. Estos años habían demostrado que no había escapatoria. Incluso ahora, su mente se nublaba. Y entonces Aquello tomó el control. El mundo pareció vibrar a su alrededor; de pronto, podía ver con claridad. ¿Por qué había pugnado? ¿Por qué se había preocupado? Todo era como debería ser. Dio un paso adelante. Aunque ya no veía como lo hacían los hombres normales (después de todo, grandes clavos de acero le atravesaban los ojos), sentía la sala a su alrededor. Los clavos le salían por la nuca: si la palpaba, podía notar las afiladas puntas. No había sangre.

Los clavos le daban poder. Todo quedaba contorneado con finas líneas azules alománticas, que iluminaban el mundo. La sala era de tamaño modesto, y varios compañeros (también recortados en azul, las líneas alománticas apuntando a los metales contenidos en su misma sangre) se encontraban junto a Marsh. Cada uno de ellos tenía clavos en los ojos. Cada uno excepto el hombre atado a la mesa ante él. Marsh sonrió, cogió un clavo de la mesa que tenía al lado y lo sopesó. Su prisionero no llevaba mordaza alguna. Eso habría impedido los gritos. —Por favor —susurró el prisionero, temblando. Incluso un mayordomo terrisano podía desmoronarse cuando se enfrentaba a su propia muerte violenta. El hombre se debatió débilmente. Se hallaba en una postura muy incómoda, ya que había sido atado a la mesa encima de otra persona. La mesa había sido diseñada así, con huecos para que cupiera el cuerpo de debajo...


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