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jueves, 30 de junio de 2016

Aquí yace el Wub CC1 - Philip K. Dick

«En primer lugar, definiré lo que es la ciencia ficción diciendo lo que no es. No puede ser definida como "un relato, novela o drama ambientado en el futuro", desde el momento en que existe algo como la aventura espacial, que está ambientada en el futuro pero no es ciencia ficción; se trata simplemente de aventuras, combates y guerras espaciales que se desarrollan en un futuro de tecnología superavanzada. ¿Y por qué no es ciencia ficción? Lo es en apariencia, y Doris Lessing, por ejemplo, así lo admite. Sin embargo, la aventura espacial carece de la nueva idea diferenciadora que es el ingrediente esencial.

Por otra parte, también puede haber ciencia ficción ambientada en el presente: los relatos o novelas de mundos alternos. De modo que si separamos la ciencia ficción del futuro y de la tecnología altamente avanzada, ¿a qué podemos llamar ciencia ficción? »Tenemos un mundo ficticio; éste es el primer paso. Una sociedad que no existe de hecho, pero que se basa en nuestra sociedad real; es decir, ésta actúa como punto de partida. La sociedad deriva de la nuestra en alguna forma, tal vez ortogonalmente, como sucede en los relatos o novelas de mundos alternos. Es nuestro mundo desfigurado por el esfuerzo mental del autor, nuestro mundo transformado en otro que no existe o que aún no existe. Este mundo debe diferenciarse del real al menos en un aspecto que debe ser suficiente para dar lugar a acontecimientos que no ocurren en nuestra sociedad o en cualquier otra sociedad del presente o del pasado. Una idea coherente debe fluir en esta desfiguración; quiero decir que la desfiguración ha de ser conceptual, no trivial o extravagante... Esta es la esencia de la ciencia ficción, la desfiguración conceptual que, desde el interior de la sociedad, origina una nueva sociedad imaginada en la mente del autor, plasmada en letra impresa y capaz de actuar como un mazazo en la mente del lector, lo que llamamos el shock del no reconocimiento. Él sabe que la lectura no se refiere a su mundo real.

»Ahora tratemos de separar la fantasía de la ciencia ficción. Es imposible, y una rápida reflexión nos lo demostrará. Fijémonos en los personajes dotados de poderes paranormales; fijémonos en los mutantes que Ted Sturgeon plasma en su maravilloso Más que humano. Si el lector cree que tales mutantes pueden existir, considerará la novela de Sturgeon como ciencia ficción. Si, al contrario, opina que los mutantes, como los brujos y los dragones, son criaturas imaginarias, leerá una novela de fantasía. La fantasía trata de aquello que la opinión general considera imposible: la ciencia ficción trata de aquello que la opinión general considera posible bajo determinadas circunstancias. Esto es, en esencia, un juicio arriesgado, puesto que no es posible saber objetivamente lo que es posible y lo que no lo es, creencias subjetivas por parte del autor y del lector...

miércoles, 29 de junio de 2016

La ciudad y las estrellas - Arthur C. Clarke

Como una joya resplandeciente, la ciudad descansaba sobre el Corazón del desierto. Una vez, conoció el cambio y la alteración, pero ahora el TIEMPO habla ido transcurriendo, La noche y el día tenían sus efectos sobre la superficie del desierto; pero en las calles de Diaspar, siempre era de día, y jamás llegaba la oscuridad. Las largas noches del invierno podían salpicar la arena del desierto con la escarcha y el rocío, procedente aún de la leve capa atmosférica que todavía quedaba en la Tierra, congelada, pero la ciudad no conocía ni el frío ni el calor No tenía el menor contacto con el mundo exterior; era un universo en sí misma.

martes, 28 de junio de 2016

Diario de una sumisa - Sophie Morgan

Puede que hubieras salido a atender una llamada de tu móvil cuando reparaste en nosotros, o que, de tener ese hábito, hubieras estado apurando un cigarrillo furtivo antes de regresar al calor del bar. Sea como fuere, hemos atraído tu atención, de pie en un hueco entre los edificios, al otro lado de la calle, no lejos de donde tú estás. No me malinterpretes, con eso no estoy insinuando que sea especialmente deslumbrante, o que lo sea él. Parecemos una pareja normal y corriente que ha salido a divertirse, ni extravagante en el vestir ni escandalosa en el hablar, ni siquiera destacable por lo poco que destaca. Pero algo está fraguándose entre nosotros, una intensidad que te detiene en seco y te empuja a mirar a pesar de que hace un frío que pela y ya te disponías a entrar para reunirte con tus amigos.

Su mano me aprieta el brazo con una vehemencia tan visible incluso desde donde tú estás, que por un momento te preguntas si me dejará una marca. Me ha empujado contra la pared y con su otra mano me tiene firmemente agarrada del pelo, de modo que cuando intento desviar la mirada —¿para pedir ayuda?— no puedo. No es un hombre especialmente grande o corpulento, de hecho, probablemente lo describirías como un tipo anodino en el caso de que te tomaras la molestia de describirlo. Pero algo en él, algo en nosotros, hace que te preguntes por un momento si va todo bien. No puedo apartar los ojos de él, y la evidente magnitud de mi sobrecogimiento hace que tú tampoco puedas. Le estás mirando atentamente, tratando de ver lo que yo veo. Entonces acerca mi cara a la suya con un brusco tirón de pelo que te obliga a avanzar instintivamente unos pasos para intervenir, hasta que esas historias de los diarios sobre buenos samaritanos que sufren una muerte chunga invaden tu cerebro y te detienen en seco.

Más cerca ahora, te percatas de que está hablándome. No puedes oír las frases en su totalidad —no estás tan cerca—, pero sí palabras suficientes para formarte una idea. Porque son palabras evocadoras. Palabras despiadadas. Palabras feas que te instan a pensar que si la cosa va a más, tendrás que intervenir después de todo.

Más gente tóxica - Bernardo Stamateas

Todos los seres humanos tenemos rasgos tóxicos, áreas inmaduras. Todos venimos«con defectos de fábrica».¿Cuál es la diferencia con el tóxico?Ser tóxico es una forma de vivir, de pensar y de actuar; es una manera de funcionar.Además, mientras todos tratamos de eliminar los rasgos tóxicos que percibimos en nosotros mismos, el tóxico no los reconoce y vive culpando a los demás, robando su energía. Los tóxicos son adictos emocionales que para sentirse bien necesitan hacer sentir mal al otro. Son los que van en dirección contraria por la calle y dicen:

La nave de un millón de años - Poul Anderson

Poul Anderson es uno de los nombres clásicos en la ciencia ficción de todos los tiempos. Prueba de ello son los siete premios Hugo que ha recibido y que lo convierten, junto a Harían Ellison, en el autor que más premios Hugo ha obtenido en la historia del género. Se trata de un dato poco difundido en nuestro país, donde no parece haberse valorado adecuadamente la obra de este autor.

Porque lo cierto es que, hasta ahora, Anderson ha tenido mala suerte en España. Muy frecuente en los años cincuenta y sesenta, la publicación de su obra dejó de tener continuidad y, así, los lectores españoles desconocen la mayor parte de la producción más reciente de este autor. Anderson disfrutó de cierta fama en nuestro país gracias a un título emblemático: El fix-up de GUARDIANES DEL TIEMPO (1960), narración acerca de las aventuras de la «Patrulla del Tiempo» que protege diversas líneas alternativas del devenir temporal para evitar que surjan paradojas. Un libro clásico del subgénero de las aventuras en el tiempo, temática a la que Anderson ha vuelto recientemente con THE YEAR OF THE RANSOM (1988) y THE SHIELD OF TIME (1990).

Algunas de las novelas más famosas de Anderson siguen todavía inéditas en castellano. Un título muy representativo es TAU ZERO (1971), la historia de una exploración interestelar a velocidades casi lumínicas, y que se detiene en el análisis de la conmoción psíquica que representa la relatividad y las dificultades de convivencia en el espacio físico de la nave. Es tal la fama de esta novela que ha sido en cierta forma homenajeada en Redshift Rendezvous (1990) de John E. Stith; tal vez en la misma línea que adoptó Robert L. Forward al escribir HUEVO DEL DRAGÓN (1980) tras las huellas de otro clásico como Mission of Gravity (1953) de Hal Clement...

lunes, 27 de junio de 2016

Heliconia primavera - Brian W. Aldiss

Así fue como Yuli, hijo de Alehaw, llegó a un lugar denominado Oldorando, donde sus descendientes medrarían en los días mejores por venir. Yuli, virtualmente un adulto, tenía siete años cuando se agazapaba junto a su padre bajo una tienda de piel y miraba allá abajo la aridez de unas tierras conocidas ya entonces como Campannlat. Había despertado de un ligero sueño con el codo del padre en las costillas y la voz áspera diciendo: —Se acaba la tormenta.

Corazón - Edmundo de Amicis

Francesco De Amicis era el «cambista real de sales y tabacos» de Oneglia hacia mediados del siglo XIX. Su oficio le daba lo suficiente para manter a su familia, pero a costa de algún que otro sacrificio económico. Había contraído matrimonio con Teresa Bussetini, con la que tuvo cuatro hijos antes del nacimiento de Edmondo.

El 21 de octubre de 1846, Francesco De Amicis recibe la feliz noticia del nacimiento de su quinto hijo, al que llamará Edmondo. Sus primeros días transcurren en Oneglia, pero cuando apenas habían pasado dos años desde su nacimiento, la familia se ve obligada a dejar aquella ciudad para trasladarse a Cuneo; de la Liguria al Piamonte.

Calila y Dimna - anónimo

La manifestación oral de la eterna tradición popular ha cristalizado, de tiempo en tiempo, en esas colecciones más o menos eruditas, que se traducen a todas las lenguas y que manejan todos los pueblos. Así nacieron las famosas recopilaciones de cuentos, que los budistas ensartaban al predicar la nueva moral religiosa para hacer más plástica y educativa su misión. Así se llegó al «Panchatantra», al «Mahabarata», a otros compendios del tesoro folklórico de la India; y CALILA Y DIMNA no es sino el más extenso de todos estos libros recopilatorios, ya que los aprovecha total o parcialmente.

La complicada genealogía del CALILA ha venido precisándose con lentitud y paciencia a través de un siglo entero de críticas investigaciones, inauguradas en 1816 por Sacy, editor del texto árabe. Baste saber, como resumen de tantos desvelos, que a quien parece debérsele la reunión de las distintas fuentes sánscritas antes aludidas, es a Berzebuey, filósofo y médico del siglo VI de nuestra era, que las tradujo al pehlvi, dialecto persa reconocido como lengua oficial del imperio.

El libro se difundió extraordinariamente merced a las muchas traducciones que de él se hicieron en lenguas orientales y europeas. Para nosotros tiene una especial importancia la versión árabe que Abdalla ben Almocafa realizó a mediados del siglo VIII, pues de ella deriva la antigua versión castellana que publicamos...

domingo, 26 de junio de 2016

Las mil y una noches - anónimo

Historia del Rey Schahriar y de su Hermano el Rey Schahzaman
Historia del Mercader y el Efrit
Historia del Pescador y el Efrit
Historia del Mandadero y de las Tres Doncellas
Historia de la Mujer Despedazada, de las Tres Manzanas y del Negro Rihán
Historia del Visir Nureddin, de su Hermano el Visir Chamseddin y de Hassán Badreddin
Historia del Jorobado, con el Sastre, el Corredor Nazareno, el Intendente y el Médico Judío; lo que de
ello resultó, y sus aventuras sucesivamente referidas
Historia de Ghanem Ben-Ayub y de su Hermana Fetnah
Historia de Sindbad el Marino
Historia Prodigiosa de la Ciudad de Bronce
Historia de Aladino y la Lámpara Mágica
Historia de Alí Babá y los Cuarenta Ladrones


Sobre un pálido caballo - Piers Anthony

—Muerte —dijo el propietario, mostrando la piedra. Era un rubí rojo brillante, tallado en múltiples facetas, engarzado en un anillo de oro puro. Pesaba más de un quilate; peso importante para su calidad.

—No la quiero —dijo Zane, a la par que negaba con la cabeza, sintiendo un escalofrío. El hombre sonrió; una estudiada y practicada expresión, obviamente reservada para las actitudes indecisas. Iba bien vestido, pero estaba un poco pálido, como aquellos que han permanecido en la sombra durante mucho tiempo.

—Se equivoca usted. Esta gema no atrae a la muerte sino todo lo contrario. Zane se tranquilizó un poco. —Entonces, ¿por qué la llama piedra de la muerte? De nuevo apareció aquella molesta sombra de condescendencia en el rostro del propietario, con la que combatía los ignorantes obstáculos del cliente indeciso.

—Ella se limita a avisar al usuario de la proximidad del fin, oscureciéndose. La rapidez e intensidad del cambio le informa de las circunstancias potenciales de su fallecimiento, con tiempo suficiente para que lo pueda evitar.

—Pero, ¿no es eso paradójico? —Zane había visto anuncios de semejantes piedras, por lo general a precios prohibitivos, pero consideró sus afirmaciones como hipérboles publicitarias—. Una profecía no es válida si... —No hay paradoja —contestó el propietario con seguridad profesional—. Es sólo una advertencia adecuada. Difícilmente podría usted obtener mejor servicio, señor. Después de todo, ¿qué hay más precioso que la vida?...

En las profundidades - Arthur C. Clarke

Había un asesino suelto en la zona. La patrulla aérea del Pacífico Sur había visto el gran cadáver agitado por las olas, tiñendo el mar de rojo. En cuestión de segundos, había comenzado a funcionar el intrincado sistema de alarma; de San Francisco a Brisbane, había hombres accionando indicadores y trazando señales en los mapas. Don Burley, frotándose los ojos para quitarse el sueño se inclinaba sobre el cuadro de mandos del Scoutsub 5 mientras descendía a una profundidad de veinte brazas.

El silmarilion - J. R. R. Tolkien

El Silmarillión es una recopilación de obras de J. R. R. Tolkien, editada y publicada póstumamente por su hijo Christopher Tolkien, en 1977. En ella, se narra, entre otras cosas, la creación de Arda y el nacimiento de las razas más importantes (valar, maiar, elfos, hombres y enanos) de la Tierra Media.

La mayor porción de El Silmarillión, titulada «Quenta Silmarillion» trata sobre los Silmarils,

Heliconia invierno - Brian W. Aldiss

Luterin se había recuperado Liberado de la misteriosa enfermedad, se le permitía salir otra vez. El diván junto a la ventana, la inmovilidad, las clases cotidianas con el maestro gris eran ahora cosa del pasado. Estaba vivo y podía llenarse los pulmones del vigoroso aire de fuera. Desde el Monte Shivenink soplaba un frío acerado que había descortezado la cara norte de los árboles. El viento fresco le devolvió la osadía, le inflamó las mejillas y le movió los miembros al ritmo del animal que lo llevaba a través de las tierras de su padre. Con un grito, espoleó al hoxney y partieron a galope tendido por la avenida que atravesaba los campos aún llamados el Viñedo, dejando atrás la carcelaria mansión con su sonoro campanario, intoxicado por el movimiento, el aire, el alboroto de la sangre en las arterias.

viernes, 24 de junio de 2016

La reina de la hechicería ~ "Saga: Crónicas de Belgarath #2" - David Eddings

En los comienzos del mundo, el pérfido dios Torak robó el Orbe de Aldur y huyó en busca de poder. El Orbe se resistió y lo mutiló con una horrible quemadura, pero aun así Torak no pensaba devolverlo, pues para él tenía un gran valor. Entonces Belgarath, un hechicero discípulo del dios Aldur, envió al rey de los alorn y a sus tres hijos a la torre de hierro de Torak para que recuperaran el Orbe. Torak intentó perseguirlos, pero la furia del Orbe lo rechazó y lo hizo volver.


Belgarath cedió cuatro grandes reinos a Cherek y a sus hijos para que hicieran guardia eternamente contra Torak, y le dio el Orbe a Riva para que lo guardara, diciéndole que mientras éste estuviera en manos de un descendiente de Riva, el Oeste permanecería a salvo.

jueves, 23 de junio de 2016

Los cuentos de Eva Luna - Isabel Allende

Te quitabas la faja de la cintura, te arrancabas las sandalias, tirabas a un rincón tu amplia falda, de algodón, me parece, y te soltabas el nudo que te retenía el pelo en una cola. Tenías la piel erizada y te reías. Estábamos tan próximos que no podíamos vernos, ambos absortos en ese rito urgente, envueltos en el calor y el olor que hacíamos juntos. Me abría paso por tus caminos, mis manos en tu cintura encabritada y las tuyas impacientes. Te deslizabas, me recorrías, me trepabas, me envolvías con tus piernas invencibles, me decías mil veces ven con los labios sobre los míos. En el instante final teníamos un atisbo de completa soledad, cada uno perdido en su quemante abismo, pero pronto resucitábamos desde el otro lado del fuego para descubrirnos abrazados en el desorden de los almohadones, bajo el mosquitero blanco.

Yo te apartaba el cabello para mirarte a los ojos. A veces te sentabas a mi lado, con las piernas recogidas y tu chal de seda sobre un hombro, en el silencio de la noche que apenas comenzaba. Así te recuerdo, en calma. Tú piensas en palabras, para ti el lenguaje es un hilo inagotable que tejes como si la vida se hiciera al contarla. Yo pienso en imágenes congeladas en una fotografía. Sin embargo, ésta no está impresa en una placa, parece dibujada a plumilla, es un recuerdo minucioso y perfecto, de volúmenes suaves y colores cálidos, renacentista, como una intención captada sobre un papel granulado o una tela. Es un momento profético, es toda nuestra existencia, todo lo vivido y lo por vivir, todas las épocas simultáneas, sin principio ni fin. Desde cierta distancia yo miro ese dibujo, donde también estoy yo. Soy espectador y protagonista. 

Estoy en la penumbra, velado por la bruma de un cortinaje traslúcido. Sé que soy yo, pero yo soy también este que observa desde afuera. Conozco lo que siente el hombre pintado sobre esa cama revuelta, en una habitación de vigas oscuras y techos de catedral, donde la escena aparece como el fragmento de una ceremonia antigua. Estoy allí contigo y también aquí, solo, en otro tiempo de la conciencia. En el cuadro la pareja descansa después de hacer el amor, la piel de ambos brilla húmeda. El hombre tiene los ojos cerrados, una mano sobre su pecho y la otra sobre el muslo de ella, en íntima complicictad. Para mí esa visión es recurrente e inmutable, nada cambia, siempre es la misma sonrisa plácida del hombre, la misma languidez de la mujer, los mismos pliegues de las sábanas y rincones sombríos del cuarto, siempre la luz de la lámpara roza los senos y los pómulos de ella en el mismo ángulo y siempre el chal de seda y los cabellos oscuros caen con igual delicadeza...

Aforismo - Friedrich Nietzsche

La selección de los aforismos aquí compilados ha sido hecha en base al estudio de las numerosas ediciones de Federico Nietzsche, en castellano, francés y alemán. De cada pensamiento cítase, por motivos de brevedad, únicamente el título del volumen que lo contiene; la clasificación por temas es a los efectos de mantener una unidad de pensamiento y de su mejor manejo.


Se puede estar orgulloso con justo título de una línea ininterrumpida de padres a hijos, de "buenos" abuelos, pero no de la ascendencia en sí, pues cada uno la tiene igualmente. La descendencia de buenos abuelos es lo que constituye la nobleza de nacimiento; una sola solución de continuidad en esta cadena, un solo antepasado malo, suprime esta nobleza.

El ejecutivo - Thomas M. Disch

Cuando despertó, tardó cierto tiempo en comprender dónde estaba, hasta que por fin cayó en la cuenta: estaba muerta y enterrada. Cómo lo sabía, qué sentido la informaba de ello, lo desconocía. No era la vista física ni ningún análogo espiritual suyo, pues, ¿cómo va a haber visión donde no entra la luz? Tampoco tenía sensación corpórea en las extremidades ni en el tronco, el corazón o la lengua. Su cuerpo estaba allí, en el ataúd con ella, y en cierto sentido todavía se hallaba vinculada a sus proteínas en desintegración, pero todas estas cosas no las percibía por medio de los sentidos físicos. Tan sólo existía una esfera de conciencia del yo más allá de la cual era capaz de distinguir vagamente ciertos elementos esenciales de la tierra que la aprisionaba: una masa densa, húmeda e intrincada atravesada por constelaciones de anhelos avanzando, nódulos de intensidad contra un resplandor lechoso de apacible transformación bacteriana.

Recordó los versos de su infancia: «Entran los gusanos. Salen los gusanos. Los gusanos juegan al parchís en tu nariz». ¿Cuánto tiempo iba a durar aquello? El interrogante se formuló con frialdad, sin desencadenar alarmas. Se suponía que los fantasmas, los fantasmas de que tenía noticia, eran libres de moverse a su antojo. Se decía que volaban, mientras ella estaba sujeta, por algún tipo de gravedad psíquica, a aquel cadáver inerte en que hasta el proceso de descomposición se veía dificultado por las sustancias químicas que le habían sido inyectadas.

Casi al tiempo que se formaba la pregunta, la respuesta existía ya en su esfera de percepción. Su yo pensante continuaría pensando indefinidamente. Eternamente, no. La eternidad continuaba siendo una idea tan insondable y nebulosa como cuando estaba viva. También sabía que no siempre iba a estar confinada en el ataúd de su cadáver, que en cierto momento podría soltarse de su envoltorio de carne para volar en libertad como los demás fantasmas. Pero ese momento todavía no había llegado. Por ahora estaba muerta y no le quedaba sino pensar en ello...

miércoles, 22 de junio de 2016

Aguardando al año pasado - Philip K. Dick

El edificio en forma de apteryx, tan familiar para él, dejó escapar su habitual luz gris humosa cuando Eric Sweetscent plegó su rueda y consiguió meterla en el pequeño espacio reservado para él en el aparcamiento. Las ocho de la mañana, meditó melancólicamente. Y su jefe, el señor Virgil L. Ackerman, ya había abierto las oficinas de la CPTT para el trabajo cotidiano. Era un hombre cuya mente estaba más despejada a las ocho de la mañana que a cualquier otra hora del día, pensó el doctor Sweetscent. Aquello iba contra todos los mandamientos de Dios. Vaya excelente mundo que nos están ofreciendo; la guerra disculpa cualquier aberración humana, incluso las de aquel viejo.

De todos modos se dirigió hacia la cinta rodante..., sólo para detenerse al oír llamar su nombre. —¡Oiga, señor Sweetscent! ¡Un momento, señor! —La voz nasal y repelente de un robant; Eric se detuvo de mala gana, y la cosa se le acercó, toda brazos y piernas en enérgica agitación—. ¿El señor Sweetscent, de la Compañía de Pieles y Tintes de Tijuana?

Se sintió irritado. —Doctor Sweetscent, por favor —Le traigo una factura, doctor. —El robant extrajo un papel blanco, doblado, de su bolsa metálica—. Su esposa, la señora Katherine Sweetscent, hizo el cargo hace tres meses en su cuenta de Tierra de los Sueños Felices Tiempos Para Todos. Sesenta y cinco dólares, más el dieciséis por ciento de intereses. Es la ley, ¿sabe? Lamento demorarle, pero esto es, ejem, ilegal. —Le miró con ojos atentos mientras él, reluctante, sacaba su talonario de cheques..
—¿Cuál fue la compra? —preguntó, hosco, mientras extendía el cheque...

El banquete - Orazio Bagnasco

Desde las carretas los dos asistentes voceaban las cantidades de mercancía que controlaban, para que el Gran Veedor, un poco duro de oído, pudiera escucharlas, pues se encontraba a bastante distancia en la explanada nevada. El funcionario estaba ante un escritorio pequeño, casi en el centro del inmenso patio del castillo, sentado en un banco cercano a la gran hoguera de leña. Buena parte del patio aparecía abarrotada de carros y carretas y la nieve estaba manchada por el estiércol de los caballos y los mulos y por los surcos de las ruedas. La explanada, con el castillo, la catedral y el palacio episcopal, ocupaba la vasta meseta en la cima de la colina, que se erguía baja y maciza para defender la parte oriental del notable burgo de Tortona. El gran descampado estaba protegido por tres lados con altos muros espaciados por torres, mientras que el de levante estaba defendido por la gruesa mole del castillo de los Botta, condes de Tortona, que se entreveía azulado en la niebla.

Hacia el pueblo, es decir, en la parte opuesta al castillo, se elevaba la imponente silueta de la catedral de Tortona, con el palacio episcopal anexo. Abajo, allá donde la colina y el castillo no lo protegían, el poblado estaba defendido por muros almenados y torres situadas a distancia regular una de la otra. El Gran Veedor, enjuto y calvo, intentaba protegerse del frío y la niebla que le entraban en los huesos, manteniéndose lo más cerca posible del fuego pero, a pesar del bonete calado hasta las orejas, el ropó que le llegaba hasta los pies, con cuello y solapas de piel y los espesos mitones, que usaban los contables para escribir y contar el dinero, no conseguía calentarse. Controlaba en un borrador que los víveres que llegaban en carreta desde Milán correspondieran a la carga registrada en el momento de la partida.

Apenas las carretas entraban en el patio, a través de la gran puerta cochera, sus dos asistentes saltaban encima y, en voz muy alta, en parte para hacerse oír bien por su jefe y en parte para darse importancia, comenzaban la cuenta del material transportado...

martes, 21 de junio de 2016

Palabra de Fidel Selección de discursos

Los aquí reunidos son sólo algunos de las decenas de discursos que Fidel pronuncia afortunadamente con cierta periodicidad y abundancia. Varios de ellos han sido tomados de los sitios web que se mencionan más abajo, aunque la mayor ía nos han sido enviados como colaboración por nuestros amigos subscriptores de P/L@, fundamentalmente por nuestros ciberlectores cubanos y por muchos otros de distintas latitudes que conocen la importancia de escuchar, leer y compartir las palabras de Fidel.


Con la calidad del gran estadista latinoamericano y la autoridad que le confieren los más de 40 años de Revolución y resistencia del pueblo cubano a las irracionales afrentas políticas y al bloqueo más cruel que se conoce hacia un pueblo sólo por defender su dignidad soberana; este ejemplo, reflejado en sus discursos, señala un camino de lucha y resistencia al modelo de dominación política y económica que impone el imperio con su colosal poder unipolar y enseña a nuestros pueblos que un mundo mejor es posible, sin exclusiones, con justicia social, independencia económica y soberanía política.

Agradecemos a los amigos de Paraleer su preocupación constante de compartir material habitualmente poco accesible y escasamente difundido en los centros de información internacional, y por hacernos llegar oportunamente sus aportes y sus críticas sugerencias que son siempre bienvenidas a nuestra dirección de correo electrónico: paraleer@data54.com

Esperamos ir completando este documento electrónico con otros discursos memorables de Fidel, con los que nos vayamos encontrando en próximas ediciones, y con las siempre esperadas futuras palabras que seguiremos disfrutando...

domingo, 19 de junio de 2016

La ballena Dios - T. J. Bass

Larry Dever se arrodilló en la oscuridad sobre la húmeda grava frente a East Gate, sus manos sobre las frías y ásperas barras. Las nieblas anteriores al amanecer apelmazaban sus greñas rubias. Frescas gotas colgaban de sus facciones jóvenes y angulosas. Su justillo y sus jeans de fibra estaban mojados.

–Conéctate e informa –murmuró Larry.
–Conecto –dijo su Cinturón, guiñando un amorfo indicador de calcógeno–. El parque estará templado hoy: noventa y dos grados, sin nubes. Alimentos: numerosos.

La larga noche había helado sus huesos. ¿Dónde estaba aquel sol? ¿Dónde el calor?
–¿Sexo?
–Probabilidad cero, punto dos –dijo Cinturón.
Larry sonrió. Esa era una estimación probablemente demasiado elevada, considerando su juventud, cuando la actividad gonadal tenía más de un noventa y ocho por ciento de anticipación. Apoyó su huesuda cara contra las barras, unos rasgos Dever que mostraban las pesadas líneas molares y mandibulares propias de su clan. Hacia Oriente, el cielo comenzaba a teñirse de azul, después de ocre pálido, al tiempo que extraía lentamente un disco solar de cobre que se alzaba expulsando la niebla del lago.

–Al fin.
Los discos ópticos giraron en el mástil de vigilancia. Las puertas chirriaron al abrirse.
–Disfruta. Disfruta. Corre y gasta tus CDV –gritó Cinturón. Las palabras iban acompañadas de una enérgica tonada con ritmo de carga de caballería que calentó la sangre de Larry impulsándole y haciéndole correr sobre unas piernas rígidas a través de la alta hierba húmeda de rocío. Seis pequeños pájaros pardos saltaron de sus refugios y huyeron. Ahora Larry corría, perturbando a los saltamontes y a un escuadrón de mariposas nocturnas amarillo–grisáceas. Al alcanzar los límites de su oxígeno mioglobínico hizo una pausa para recuperar aliento. El sol templaba su nuca y secaba el tejido sintético de sus pantalones.

sábado, 18 de junio de 2016

Pasear - Henry David Thoreau

El libro original omite una aclaración que nos parece importante mencionar aquí, y es que, el mismo, incluye dos ensayos distintos de H. D. Thoreau: "Walking" (pasear) y "A Winter Walk" (un paseo de invierno)

Otra acotación, tal vez más importante que la anterior, incumbe al primer ensayo (Walking). En el mismo, no sabemos si por decisión de la traductora o del editor, se han quitado párrafos completos de la versión original de Thoreau, juzgando, tal vez, que estos, por algún motivo, se apartaban del tema central del ensayo, o no convenían al carácter de la colección que ellos publican. En cualquier caso, pensamos que se trata de una mutilación innecesaria de la obra y del pensamiento del autor, muy criticable por cuanto no se advierte de ello, ni se dan razones. Por tal motivo, al final del presente texto, adicionamos una traducción completa de "Walking", bajo el título "Caminar". Por si acaso eso no bastara, agregamos en el paquete .zip, las versiones originales en inglés de ambos ensayos.

Las brujas de Salem - Arthur Miller

La obra de teatro presenta varios temas íntimamente conectados entre sí. En primer lugar tenemos la histeria de las chicas. Al ser sorprendidas bailando por la noche en el bosque por el reverendo Parris, las chicas se asustan y enferman. Mister Hale, otro reverendo, es requerido para el caso y, sin saberlo, ofrece a las chicas una manera (Did someone force you to do this?) para salir del lio y escapar del castigo —una paliza—: la caza de brujas. Hale de hecho les dice que deben decir si vieron a alguien con el diablo, y que si hacen esto estarán haciendo el trabajo de Dios. Esto tiene un gran impacto en las chicas. La escena que más claramente muestra esto es justo antes de que Abigail empiece a gritar nombres al final del primer acto: 'Abigail se levanta, como inspirada, y grita...'. 

viernes, 17 de junio de 2016

La loba de Francia LRM5 - Maurice Druon

Y los castigos anunciados, las maldiciones lanzadas desde lo alto de la hoguera por el Gran Maestre de los Templarios habían continuado extendiéndose por el suelo de Francia. El destino abatía a los reyes como si fueran piezas de ajedrez. Tras de caer fulminado Felipe el Hermoso, seguido por su primogénito, Luis X, asesinado dieciocho meses después, su segundo hijo, Felipe V, parecía que iba a tener un largo reinado; pero, apenas pasados cinco años, Felipe moría a su vez, antes de cumplir los treinta.

Detengámonos un instante en este reinado, que no parece una tregua de la fatalidad mas que en comparación con los dramas y desastres que le seguirían después. Parece un reinado pálido al que hojea el libro distraídamente, sin duda porque en sus paginas no se tiñe las manos de sangre. Y sin embargo... Veamos como se desarrollan los días de un gran rey, cuando la suerte le es adversa. Porque Felipe V el Largo, podía contarse entre los grandes reyes. Por la fuerza y por la astucia, por la justicia y por el crimen, se había apropiado, joven aun, de la corona, puesta a subasta de las ambiciones. Un conclave encerrado, un palacio real tomado al asalto, una ley sucesoria inventada, una revuelta baronial desbaratada en una campaña de diez días, un gran señor encarcelado, un infante real muerto en la cuna -al menos así se creía-, habían jalonado las rápidas etapas de su carrera hacia el trono.

Cuando la mañana de enero de 1317 salió de la catedral de Reims, entre el tañido de todas las campanas, el segundo hijo del Rey de Hierro podía creerse triunfante y libre de volver a emprender la gran política que había admirado en su padre. Su turbulenta familia se había inclinado por obligación; los barones, dominados, se resignaban a su obediencia; el Parlamento sufría su ascendiente y la burguesía lo aclamaba, entusiasmada de haber vuelto a encontrar un príncipe fuerte. Su esposa había lavado las manchas de la torre de Nesle; su descendencia parecía asegurada por el hijo que le acababa de nacer; finalmente, la consagración lo había revestido de una intangible majestad. Nada le faltaba a Felipe V para disfrutar de la relativa felicidad de los reyes, ni siquiera la prudencia de querer la paz y de conocer su precio.

La ciudad de las bestias - Isabel Allende

El protagonista Alexander Cold, un joven estadounidense de quince años, viaja junto a su abuela la escritora Kate Cold alAmazonas como parte de una expedición de la revista ficticia International Geographic. El fin es documentar la existencia de una extraña criatura conocida como «la bestia», cosiderada un mito del lugar. El libro es el primero de la trilogía Las memorias del Águila y el Jaguar. ..

Despiértame para verte morir - Miguel Aguerralde

Llega un momento para todo aficionado al cine en el que queda atrapado por los bancos de madera, las togas oscuras y la verborrea de los abogados, incapaz de apartar los ojos del acusado mientras se pregunta mil veces si será culpable o no, ¿realmente lo habrá hecho?

Para mí esa época llegó en los noventa de la mano de la mayor cinéfila que haya conocido: mi madre; y de su sutileza a la hora de engancharme al buen cine. Películas como Presunto inocente, Sospechoso, Las dos caras de la verdad, JFK o Tiempo de matar pusieron de moda, quizá tras la explosión adrenalítica de los ochenta, un retorno al cine de juicios y letrados que me dejó rendido ante las reposiciones de Perry Mason y de clásicos como Anatomía de un asesinato, El proceso Paradine o El cabo del terror.

Ese cine de investigación, de pruebas y teorías no prima en las carteleras, es cierto, pero en esa época dejó el poso suficiente en mi subconsciente como para que, llegado el momento de plantearme un policiaco de manual, no se me escapase la figura del abogado perspicaz y del retorcido criminal enfrentados en una sala de vistas ante una manoseada Biblia, la maza de un juez y las miradas inquisidoras de los miembros del jurado.

De manera que es a ellos a los que debo el nacimiento de esta novela. Un libro inundado de jazz, de blanco y negro y de olor a pólvora. Un sueño inquietante que bosquejé en un papel al despertarme y que creció en soledad como un homenaje al cine que adoro.

Su último saludo en el escenario - Arthur Conan Doyle

El pabellón Wisteria (título original: The Adventure of Wisteria Lodge) es uno de los 56 relatos cortos sobre Sherlock Holmes escrito por Arthur Conan Doyle. Fue publicado originalmente en The Strand Magazine y posteriormente recogido en la colección Su última reverencia. Esta sorprendente aventura en la que Doyle se inspira en el dictador de una república caribeña, consta de dos capítulos: "El extraño suceso ocurrido a Mister John Scott Eccles" y "El tigre de San Pedro".

jueves, 16 de junio de 2016

Antología poética - Mario Benedetti

El poema está dividido en cuatro partes las cuales hablan de la forma en que el hombre puede ver la vida según la edad que tenga. Estas partes son:

1- -La primera estrofa. En ella, Benedetti explica como el hombre ve el mundo cuando es niño. Así pues muestra la visión del niño como muy simple y que no llega a visualizar demasiado. Esto se puede ver en cuando expresa metáforas como “un charco era un océano” refiriéndose a que el problema más pequeño como donde tienes un juguete, para un niño representa un problema colosal. Otra característica de la poca visión de la vida que tiene un niño es que para ellos la muerte no existe” la muerte lisa y llana no existía” ya que cuando se es niño ni siquiera se presta atención al significado de la palabra muerte, porque en general, los niños han vivido muy poco para que coincida con la muerte de alguien cercano a ellos.

2- -La segunda parte se encuentra en la segunda estrofa, en que Benedetti habla desde la vista de un muchacho, el cual pese a que le queda mucho camino por recorrer, ya ha amplificado su visión de la vida respecto a la que tiene un niño. Así pues los problemas que el muchacho hace ver que sean enormes, ya no son tan simples como los de el niño “un estanque era un océano”. Por otro lado ve cómo se va haciendo mayor pues cuando era niño consideraba que los viejos lo eran con treinta años, y ahora que ha crecido un poco, ve que no están a tantos años de los suyos, de forma que la perspectiva de ser viejo la consideran con unos cuarenta años.

3- - La tercera parte se encuentra en la tercera estrofa, en que el hombre ya es adulto “ya cuando nos casamos” y empieza a acercar-se a ver la vida de la forma en que es realmente. Las cosas que consideran muy importantes ciertamente tienen su importancia, aunque siguen exagerando “un lago era un océano” pero al ser adultos ya están afinando mas la forma de entender la vida. Así pues en crecer también ven como la gente de su alrededor va muriendo, la cual cosa hace madurar al individuo “la muerte era la muerte de los otros” a pesar de que consideran que su ora aun está por llegar

4- - Finalmente la última estrofa del poema es equivalente a su ultima parte en la que el hombre ya se ha hecho viejo, i ahora sí, puede ver claramente la realidad tal y como es, “ya le dimos alcance a la verdad” “el océano es por fin el océano”. Naturalmente el hecho de hacerse viejo también significa acercarse a la muerte, y el hombre, como ya ve claramente como es la vida, sabe que se acerca su ora “pero la muerte empieza a ser la nuestra”.

Antihielo - Stephen Baxter

Creo que lo primero que debo mencionar en esta presentación es que, con toda seguridad, la selección de títulos de Stephen Baxter que he incluido hasta ahora en NOVA no hace justicia a la obra de este excepcional autor británico. Por razones de calendario, la introducción de Baxter a los lectores de habla castellana se ha hecho a partir de sus novelas – homenaje a los padres de la ciencia ficción. Si LAS NAVES DEL TIEMPO (1995, NOVA éxito número 11) era un claro homenaje a Wells y la continuación «autorizada» de la mítica LA MÁQUINA DEL TIEMPO, el ANTIHIELO que hoy presentamos es el justo equivalente respecto de la obra de Julio Verne, y una muestra incomparable del mejor «romance científico» posible en la actualidad.

Pero asociar el nombre de Stephen Baxter sólo a estas obras y a su muy conseguida reelaboración y actualización de dos mitos indiscutibles de la historia de la ciencia ficción, no sería justo. La obra de Stephen Baxter incluye mucho más. Stephen Baxter, la nueva y gran estrella británica del género, ha sido recibido con entusiasmo por la mayoría de los críticos y lectores. Revistas de gran difusión como New Scientist no tienen reparos en considerarle el sucesor de Arthur C. Clarke y un igual de Isaac Asimov y Robert A. Heinlein: Arthur C. Clarke, Isaac Asimov y Robert Heinlein tuvieron éxito al hacerlo, y poquísimos más. Ahora Stephen Baxter se une a ese reducido grupo capaz de escribir ciencia ficción en la cual la ciencia no tiene errores y las extrapolaciones proporcionan un delicado placer al leerlas, admirarlas y divertirse con ellas. La reacción que se obtiene es esa a la que se refería C.S. Lewis cuando describía la ciencia ficción como la única droga genuina capaz de expandir la consciencia. Baxter, formado en los ámbitos de la ciencia y la tecnología, inscribe la mayor parte de su obra en esa ciencia ficción llamada «dura», expresión derivada del término inglés hard que se asigna a ciencias como la física, la biología, la química y, también, sus aplicaciones en el campo de la ingeniería...

miércoles, 15 de junio de 2016

Torneo Mortal - Philip K. Dick

Había sido una mala noche y cuando trató de volver a casa, tuvo una terrible discusión con su coche. —Mr. Garden, no se encuentra usted en condiciones de conducir. Le suplico que conecte el mecanismo auto-auto y se recline en el asiento trasero. Pete Garden se sentó en el asiento piloto y dijo claramente: —Mira, puedo conducir. Un trago, y aunque de hecho sean varios, es un buen estimulante para conducir mejor y estar despierto. No me fastidies y deja de decir tonterías. —Y empujó el botón de arranque; pero no ocurrió nada—. ¡Maldita sea, arranca de una vez!

—No ha colocado usted la llave, señor —repuso el auto-auto.
—Está bien —dijo Pete Garden, sintiéndose humillado. Quizá el coche tendría razón. Con resignación, puso la llave de contacto. El motor arrancó pero los controles permanecían mudos. El efecto Rushmore funcionaba en el interior de la cubierta del coche, y él lo sabía; pero era un caso perdido—. De acuerdo, te dejaré que conduzcas — dijo con la mayor dignidad posible—. Ya que te pones así, qué remedio. Probablemente lo vas a fastidiar todo, como haces siempre cuando yo..., cuando no me encuentro bien. Se situó en el asiento de atrás, se puso cómodo y el coche se elevó por los aires en la obscura noche, parpadeando con sus luces de posición. Dios, qué mal se encontraba. La cabeza le estaba matando.

Sus pensamientos se volvieron, como siempre, a La Partida. ¿Por qué tenía que irle tan desastrosamente? Silvanus Angst era el responsable. Aquel payaso, su cuñado, o más bien el que había sido cuñado en relación con su última esposa. «Bien —se dijo Pete a sí mismo— tendré que recordarlo. Ya no estoy casado con Freya. Nuestro matrimonio naufragó y fue disuelto y ahora tendré que acostumbrarme a pensar que Freya está casada con Clem Gaines y yo no estoy casado con nadie; porque no me las he arreglado para sacar todavía un tres. Pero mañana lo sacaré. Y cuando lo haga, tendrán que importar una esposa para mí, no voy a seguir en el grupo sin pareja...» El coche continuaba su vuelo por encima del desierto de California, lleno de tierras abandonadas y ciudades deshechas...

Ciudad de los mil soles ~ Saga "La caída de las torres #3" - Samuel R. Delany

¿Qué es una ciudad? En el planeta Tierra hay al menos una, aislada entre mares mortíferos, sola en una isla cerca de un continente perforado por las radiaciones. Una parte del mar y de la tierra de la orilla del continente ha sido reclamada: entre esas mareas silenciosas y las planicies en calma hay un imperio. Se llama Toromon. La ciudad capital es Toron. Del otro lado del universo, en una galaxia dispersa, hay otra... ciudad. Un sol doble arroja sombras gemelas desde la saliente de una roca que se proyectan sobre la arena. Las hondonadas a veces se agitan por la brisa enrarecida. El cielo es azul, la cal de arena blanca. En el horizonte se ven franjas bajas de nubes. Y al pie de una duna escarpada y polvorienta está la... ciudad.

Con y sin nostalgia - Mario Benedetti

Con y sin nostalgia reúne varios relatos, unidos por una temática ya familiar para los lectores asiduos a la obra de este gran autor uruguayo. La soledad, la comunicación, el amor, el desamor y el tiempo se unen a la preocupación por el exilio, la tortura, la solidaridad y la frustración. Con una clara actitud ética, pero sin dejar de lado el humor y la ironía, Benedetti saca a escena unos personajes que trascienden su origen geográfico para convertirse, gracias a una hábil alquimia literaria, en elementos universales de un mundo en conflicto.