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miércoles, 27 de abril de 2016

El gran rey - Lloyd Alexander

A pesar de sus defectos y carencias, ningún libro me ha proporcionado más placer a la hora de escribirlo que las Crónicas de Prydain. Ahora llego con tristeza al final de este viaje, consciente de la imposibilidad de hacer un comentario objetivo sobre una obra que me ha tenido absorbido durante tanto tiempo y de una manera tan personal.

Pero debo advertir a los lectores de esta quinta crónica que han de esperar lo inesperado. Su estructura es un poco distinta, y su alcance un poco más amplio. Hay más conflicto externo, cierto, pero también he intentado añadir más contenido interior; la forma se mantiene fiel a la del relato heroico tradicional, pero albergo la esperanza de que los individuos sean genuinamente humanos; y aunque narra una batalla a escala épica en la que Taran, la princesa Eilonwy, Fflewddur Fflam e incluso Hen Wen, la cerda oráculo, se ven llevados hasta los límites de sus fuerzas, se trata de una batalla cuyo desenlace tiene consecuencias más profundas que las del conflicto en sí. La elección final, que ni siquiera el fiel Gurgi puede evitar, es tan dura que casi resulta imposible de soportar. Por fortuna nunca se nos ofrece en el mundo real..., o por lo menos no en términos tan inconfundibles. 

En otro sentido, nos enfrentamos a esta clase de elección una y otra vez, porque para nosotros nunca es definitiva. En cuanto a si el Ayudante de Porquerizo escogió bien y si el final es feliz, desolador o ambas cosas a la vez, eso es algo que los lectores deberán decidir por sí mismos.

sábado, 23 de abril de 2016

La penúltima verdad - Philip K. Dick

La niebla puede llegar insidiosamente desde la calle e invadir la propia casa de uno. De pie ante el inmenso ventanal de su biblioteca —una construcción digna de Ozymandias, edificada con trozos de hormigón que en otros tiempos sustentaron la rampa de entrada a la autopista de la costa—, Joseph Adams meditaba, contemplando la niebla que venía del Pacífico. Y como anochecía y las sombras empezaban a cubrir el mundo, aquella bruma le asustaba tanto como la niebla interior, que no invadía su casa pero se desperezaba y agitaba, ocupando todas las porciones vacías de su cuerpo. Por lo general, esta última niebla recibe el nombre de soledad.

—Sírveme algo de beber —dijo Colleen a sus espaldas con voz quejumbrosa.
—¿Es que se te han caído los brazos? —replicó él—. ¿Ni siquiera puedes exprimir ya el limón? Se apartó del ventanal y del paisaje de árboles muertos, con el Pacífico al fondo y la capa de niebla en el cielo, mientras se iban espesando las tinieblas. Por un momento pensó que, en efecto, iba a servirle la bebida que le había pedido. Pero luego supo lo que tenía que hacer y dónde debía estar. Se encaminó al escritorio con mesa de mármol que había sacado de una casa bombardeada que en otros tiempos se alzaba en la Colina Rusa, barrio que fue de la ciudad de San Fran cisco, se sentó ante el retorizor y pulsó el botón que lo activaba...

La lucha por la vida III Aurora Roja - Pío Baroja

Habían salido los dos muchachos a pasear por los alrededores del pueblo, y a la vuelta, sentados en un pretil del camino cambiaban a largos intervalos alguna frase indiferente. Era uno de los mozos alto, fuerte, de ojos grises y expresión jovial; el otro, bajo, raquítico, de cara manchada de roséolas y de mirar adusto y un tanto sombrío.

Los dos, vestidos de negro, imberbe el uno, rasurado el otro, tenían aire de seminaristas; el alto, grababa con el cortaplumas en la corteza de una vara una porción de dibujos y de adornos; el otro, con las manos en las rodillas en actitud melancólica, contemplaba, entre absorto y distraído, el paisaje.

El día era de otoño, húmedo, triste. A lo lejos, asentada sobre una colina, se divisaba la aldea con sus casas negruzcas y sus torres más negras aún. En el cielo gris, como lámina mate de acero, subían despacio las tenues columnas de humo de las chimeneas del pueblo. El aire estaba silencioso; el río, escondido tras del boscaje, resonaba vagamente en la soledad.

Se oía el tintineo de las esquilas y un lejano tañer de campana. De pronto resonó el silbido del tren; luego, se vio aparecer una blanca humareda entre los árboles, que pronto se convirtió en neblina suave...

Invernáculo - Brian W. Aldiss

Obedeciendo a una ley inalienable, las cosas crecían, proliferaban, tumultuosas y extrañas. El calor, la luz y la humedad eran constantes y lo habían sido desde... Pero ya nadie sabía desde cuándo. A nadie le interesaban las preguntas que comienzan «¿Desde cuándo...?» o «¿Por qué...?» El mundo ya no era un lugar para el pensamiento. Era un lugar para la vegetación, para lo vegetal. Era un invernáculo. A la luz verdosa, algunos de los niños habían salido a jugar. Preparados para afrontar a cualquier enemigo, corrían por las ramas, llamándose con voces quedas. Por un costado subía, en rápido crecimiento, un bayescobo; una brillante masa escarlata de bayas pegajosas. Estaba concentrado evidentemente en propagar su propia semilla y no era un peligro. Los niños se deslizaron junto a él. Un poco más allá había brotado un musgortiga, mientras ellos dormían. La planta se movió sintiendo la presencia cercana de los niños. - Matadlo - ordenó Toy simplemente.

La estrella Ketz - Alexander Beliaev

¡Quién pensaría que un incidente de tan poca importancia decidiría mi destino! En aquel tiempo yo era soltero y vivía en la casa de los colaboradores científicos. En uno de los atardeceres primaverales de Leningrado, estaba yo sentado en la ventana abierta de mi habitación y admiraba los árboles del bulevar, cubiertos de pelusa verde claro. Los pisos superiores de las casas ardían en los rayos pajizos del crepúsculo, mientras los bajos se sumergían en azules sombras. A lo lejos se divisaba el espejo del Neva y la aguja del Almirantazgo. Era todo maravilloso, faltaba quizá un poco de música. Mi receptor de radio se había estropeado. Una suave melodía, apagada por las paredes, apenas llegaba a mí. Estaba envidiando a los vecinos cuando de pronto se me ocurrió que Antonina Ivanovna, mi vecina, podría ayudarme fácilmente a reparar mi aparato de radio.

La Guerra de Guerrillas - Ernesto "Che" Guevara

Este trabajo pretende colocarse bajo la advocación de Camilo Cienfuegos, quien debla leerlo y corregirlo pero cuyo destino le ha impedido esa tarea. Todas estas líneas y las que siguen pueden considerarse como un homenaje del Ejército Rebelde a su gran Capitán, al más grande jefe de guerrillas que dio esta revolución, al revolucionario sin tacha y al amigo fraterno. Camilo fue el compañero de cien batallas, el hombre de confianza de Fidel en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa.

Jack el Destripador Diario - Shirley Harrison

Hace ahora unos meses, tuvimos la posibilidad de adquirir los derechos de publicación en lengua castellana de un documento histórico y de vital importancia tanto para los expertos en criminología como para el público en general. Se trataba del diario de uno de los asesinos más célebres de la historia delictiva de todos los tiempos: Jack el Destripador. Como es obvio, al principio dudamos de la autenticidad del texto y temimos la posibilidad de un fraude, pero la seriedad con que se había llevado a cabo la investigación —iniciada quince meses antes—, los documentos acreditativos que pudimos examinar —uno de ellos procedente de la Biblioteca Británica—, el contenido del diario y el hecho incuestionable de que Mr. Robert Smith, quien había negociado los derechos de venta, se responsabilizara personalmente de su publicación en Inglaterra, nos animaron a participar en este proyecto fascinante que compartimos con otros países europeos y con Estados Unidos.

A finales del verano, recibimos el texto completo procedente de Inglaterra y pusimos manos a la obra para traducir y revisar el material. Cuando ya el trabajo estaba a punto de concluirse, nació la polémica: la editorial norteamericana Warner dio a conocer un informe que denunciaba la falsedad del documento y proclamaba su firme decisión de renunciar a la publicación. Fueron días de confusión y duda que todos los editores europeos sufrimos por igual, hasta que la respuesta contundente y documentada de Mr. Smitn volvió a apaciguar los ánimos...

viernes, 22 de abril de 2016

Los Venenos de la Corona ~ Los Reyes Malditos #3 - Maurice Druon

Felipe el Hermoso había dejado a Francia en situación de primera nación del mundo occidental. Sin recurrir a guerras de conquista, sino a negociaciones, bodas y tratados, había acrecentado largamente el territorio, al mismo tiempo que se dedicaba constantemente a centralizar y reforzar al Estado. Sin embargo, las instituciones administrativas, financieras, militares y políticas, de las que quiso dotar al reino y que frecuentemente aparecieron como revolucionarias en aquella época, no estaban suficientemente afianzadas en las costumbres ni en la historia para poder perpetuarse sin la intervención personal de un monarca fuerte.

La Quinta Montaña - Paulo Coelho


EN MI LIBRO EL ALQUIMISTA, la tesis central está en una frase que el rey Melquisedec dice al pastor Santiago: «Cuando quieres alguna cosa, todo el Universo conspira para que la consigas».



Creo absolutamente en esto. No obstante, el acto de vivir el propio destino incluye una serie de etapas que exceden en mucho a nuestra comprensión, y cuyo objetivo es siempre reconducirnos al camino de nuestra Leyenda Personal; o hacer que aprendamos las lecciones necesarias para cumplir el propio destino. Pienso que puedo ilustrar mejor lo que digo contando un episodio de mi vida.

jueves, 21 de abril de 2016

Princesa mecánica (Cazadores de Sombras: Los Orígenes #3) - Cassandra Clare

]ññCazadores de sombras: Los orígenes 3. Princesa mecánica, de Cassandra Clare, autora de libros de narrativa juvenil como la saga Cazadores de Sombras (Ciudad de hueso, Ciudad de ceniza, Ciudad de cristal, Ciudad de los ángeles caídos y Ciudad de las almas perdidas,), es el último título de la exitosa precuela de Cazadores de Sombras que nos desvela sus orígenes. Esta trilogía está ambientada en el Londres victoriano y tiene todos los elementos de éxito que han hecho triunfar a Cassandra Clare: demonios, ángeles y criaturas oscuras pero sobre todo un triángulo amoroso entre Tessa, el atractivo Jem y el interesante Will. La trilogía Cazadores de Sombras: Los Orígenes está compuesta también por Ángel mecánico yPríncipe mecánico. En Agosto de 2013 se estrenará la primera película de la adaptación de esta saga al cine.

Príncipe mecánico (Cazadores de Sombras: Los Orígenes #2) - Cassandra Clare

Príncipe Mecánico es una novela juvenil escrita por Cassandra Clare. Es la segunda novela de la trilogía Cazadores de Sombras: Los Orígenes. Está escrito desde la perspectiva de la protagonista, Tessa Gray, que vive en el Instituto de Londres entre los Cazadores de Sombras, un grupo de seres mitad-ángel-medio-humana llamados Nefilim. Después de los recientes fracasos de Charlotte, la directora del Instituto, el Consejo de los Cazadores de Sombras comienzan a cuestionar su capacidad para dirigir. Ahora Tessa y sus amigos deben encontrar Mortmain - Un empresario del mal que quiere destruir a todos los Nefilim en el mundo o evitar el riesgo de perder el control del Instituto y que quede a manos de Benedict Lightwood.

Angel mecánico (Cazadores de Sombras: Los Orígenes #1) - Cassandra Clare

La magia es peligrosa… pero el amor lo es aún más. Cuando Tessa Gray de dieciséis años, cruza el océano para encontrar a su hermano, su destino es la Inglaterra Victoriana, y algo aterrador le espera en el Submundo de Londres, donde los vampiros, brujos y seres sobrenaturales acechan las calles alumbradas con gas. Sólo los Cazadores de Sombras, guerreros dedicados a librar al mundo de los demonios, mantienen orden en medio del caos.

Despertar ~ Crónicas Vampíricas - L. J. Smith

Querido diario:
Algo horrible va a suceder hoy. No sé por qué escribí eso. Es de locos. No hay ningún motivo para que me sienta inquieta y todos para que sea feliz, pero... Pero aquí estoy a las 5.30 de la mañana, despierta y asustada. No hago más que decirme que simplemente sucede que estoy hecha un lío debido a la diferencia horaria entre Francia y aquí. Pero eso no explica por qué me siento tan asustada. Tan perdida.

Anteayer, mientras tía Judith, Margaret y yo volvíamos del aeropuerto en coche, tuve una sensación muy extraña. Cuando giramos en nuestra calle, pensé de repente: «Mamá y papá nos están esperando en casa. Apuesto a que estarán en el porche delantero o en la sala de estar mirando por la ventana. Deben de haberme echado mucho de menos». Lo sé. Es de locos.

Pero incluso cuando vi la casa y el porche delantero vacío seguí sintiendo lo mismo. Subí corriendo los escalones y llamé con la aldaba. Y cuando tía Judith abrió con la llave me precipité adentro y simplemente me quedé en el vestíbulo escuchando, esperado oír a mamá bajar por la escalera o a papá llamando desde el estudio.

Justo entonces, tía Judith soltó ruidosamente una maleta en el suelo detrás de mí, lanzó un enorme suspiro y dijo: «Estamos en casa». Margaret rió. Y me invadió la sensación más horrible que he tenido jamás. Nunca me he sentido tan total y completamente perdida.

miércoles, 20 de abril de 2016

Visiones peligrosas I - Harlan Ellison

Hoy —en el mismo día en que escribo esto— he recibido una llamada telefónica del New York Times. Publican un artículo que les envié por correo hace tres días. Tema: la colonización de la Luna. ¡Y me dan las gracias por ello! ¡Por la Luna!... ¡Cómo han cambiado los tiempos!

Hace treinta años, cuando empecé a escribir ciencia ficción (yo era muy joven por aquel entonces), la colonización de la Luna era estrictamente un tema para las revistas pulp con llamativas portadas. Era literatura de no-me-digas-que-me-crea-todas-esastonte- rías. Sobre todo ¡era literatura escapista!

A veces pienso en eso con una especie de incredulidad. La ciencia ficción era literatura escapista. Nosotros éramos escapistas. Nos alejábamos de problemas prácticos tales como el béisbol infantil, los deberes en casa y las peleas con los compañeros, para entrar en el increíble mundo de la explosión demográfica, de las naves cohete, de la exploració lunar, de las bombas atómicas, de las radiaciones tóxicas y de la atmósfera polucionada. ¿No era algo grande? ¿No era admirable la forma en que nosotros, los jóvenes escapistas, recibíamos nuestra justa recompensa? Nos preocupábamos de todos los problemas grandes e insolubles de hoy en día unos veinte años antes de que lo hicieran todos los demás. ¿Cómo podía considerarse eso escapismo?

Pero hoy uno puede colonizar la Luna dentro de las serias páginas grises del New York Times; y no como un argumento de ciencia ficción, en absoluto, sino como un sobrio análisis de una situación completamente real.

Seis problemas para don Isidro Parodi - Jorge Luis Borges

Dos grandes escritores en español de este siglo, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, crearon en connivencia, creo que siguiendo un juego entre inglés y pirandelliano, a un autor que fue capaz de escribir tres novelas de corte policiaco y cuyo interés lexicográfico reside en la reconstrucción paródica de un idioma argentino que se quiere así reconstruido. Fue en 1942, en plena Guerra Mundial, cuando la civilización en que habían sido educados estos dos escritores parecía seriamente amenazada, en que aparece en las librerías argentinas un libro de extraño título, Seis problemas para don Isidro Parodi, firmado por un tal H. Bustos Domecq (al que le siguieron en 1946 Dos fantasías memorables y, ya en el cercano 1967, Crónicas de Bustos Domecq), que tenía la particularidad de acercar al lector en español un modo de abordar la novela de misterio hasta entonces exclusivo de la cultura británica. Eran los años en que la novela negra norteamericana todavía no se había revelado como un género mayor para la intelectualidad de la posguerra europea y aún andaba impresa en el execrable papel de los pulp fiction, idónea como lastre para los buques mercantes que cubrían el trayecto atlántico entre los Estados Unidos e Inglaterra.

martes, 19 de abril de 2016

Vampyr - Carolina Andújar

Vampyr resucita los atributos de la novela gótica de misterio, intriga, amor y venganza. Su ritmo vertiginoso hará latir tu corazón a toda prisa mientras te sumerges en la atmósfera oscura y envolvente que caracteriza las historias de vampiros más inquietantes. Sus personajes te llevarán a un apasionante recorrido por la Europa del siglo XIX en su afán por descubrir los secretos de los despiadados enemigos que han despertado su sed de venganza. VAMPYR está lleno de peligros, aventuras e intrigas que te encantará desenredar al tiempo que vives su sorprendente historia de amor...

lunes, 18 de abril de 2016

El libro de Nod La biblia de los vampiros - S. King G. Gardens

No es importante que esta parte del Libro de Nod no sea comparativamente certero con el canon bíblico estándar. Lo que es importante es que tenemos, quizás por primera vez, un punto de vista personal de los eventos que ocurrieron durante los días posteriores a la Caída. Caín nos narra en sus propias palabras cuáles fueron sus motivos, y aunque sea posible que esta historia exista sólo para moldear la idea que tengamos de él, podemos asumir que hay algún elemento verdadero en su historia. Su relato es, después de todo, el único testimonio presencial en que podemos basarnos.

Ah, nuestro querido Padre. En varios mitos islámicos, la figura equivalente a Satanás es expulsada del Cielo no por odiar la humanidad, sino por amar tanto a Dios hasta el extremo de no querer arrodillarse ante nadie que no sea Dios, no sirviendo así a la humanidad. Esto es quizás lo que tiene en común con el amor de Caín: ama tanto a su hermano que no pude pensar en ningún otro sacrificio digno de Aquél en lo Alto1. Seguramente Caín no podría haber tenido ninguna otra razón para sacrificar a su hermano. No pudo haber conocido la muerte, habiendo nacido antes de que la Muerte fuera algo que la humanidad hubiera experimentado.

La onda cerebral - Poul Anderson

La trampa se había cerrado al ponerse el sol. Con las rojizas luces postreras, el conejo se había dado de topetazos contra las paredes de la jaula, hasta que el miedo y el torpor se le adentraron dolorosamente y quedó acurrucado y estremecido por las palpitaciones de su propio corazón. Por lo demás, no hubo en él noción de que la noche y las estrellas llegaban. Pero cuando salió la luna su claridad fue captada frígidamente por sus grandes ojos y miró a través de las sombras hacia el bosque.

Su visión no estaba habituada a enfocar de cerca, pero al cabo de un rato se fijó en la puerta de la trampa. Había bajado de golpe sobre él cuando entró, y luego hubo solo aquel tedioso y magullador golpearse contra la madera. Ahora, lentamente, esforzándose en medio de la blanca e irreal claridad de la luz de la luna, tuvo un recuerdo de la puerta cuando caía y de él, estremecido aún levemente de terror. Pero la puerta estaba allí ahora destacando sólida y hoscamente contra el bosque palpitante; y, sin embargó, había estado levantada y había caído de golpe. Y aquel ahora-entonces con su duplicidad era algo que el conejo no había conocido antes.

Noticias de un secuestro - Gabriel García Márquez

Maruja Pachón y su esposo, Alberto Villamizar, me propusieron en octubre de 1993 que escribiera un libro con las experiencias de ella durante su secuestro de seis meses, y las arduas diligencias en que él se empeñó hasta que logró liberarla. Tenía el primer borrador ya avanzado cuando caímos en la cuenta de que era imposible desvincular aquel secuestro de los otros nueve que ocurrieron al mismo tiempo en el país. En realidad, no eran diez secuestros distintos -como nos pareció a primera vista- sino un solo secuestro colectivo de diez personas muy bien escogidas, y ejecutado por una misma empresa con una misma y única finalidad.

domingo, 17 de abril de 2016

Ficciones - Jorge Luis Borges

Las ocho piezas de este libro no requieren mayor elucidación. La octava (El jardín de senderos que se bifurcan) es policial; sus lectores asistirán a la ejecución y a todos los preliminares de un crimen, cuyo propósito no ignoran pero que no comprenderán, me parece, hasta el último párrafo. Las otras son fantásticas; una —La lotería en Babilonia— no es del todo inocente de simbolismo. No soy el primer autor de la narración La biblioteca de Babel; los curiosos de su historia y de su prehistoria pueden interrogar cierta página del número 59 de SUR, que registra los nombres heterogéneos de Leucipo y de Lasswitz, de Lewis Carroll y de Aristóteles. En Las ruinas circulares todo es irreal; en Pierre Menard, autor del Quijote, lo es el destino que su protagonista se impone. La nómina de escritos que le atribuyo no es demasiado divertida pero no es arbitraria; es un diagrama de su historia mental...

Chton - Piers Anthony

Explosión Estelar
Factorial Nova tan vasto y rápido que la luz cae siglos atrás.
Este es nuestro marco: la nova de la vida.
Salta del microcosmos al planeta en eones; del planeta al universo en siglos; y su duración es función inversa de su magnitud

Sección, fecha simbólica del surgir del hombre: propulsión hacia las estrellas, todo lo que ha pasado antes es viejo.

Numera los nuevos años: Sección 1, Sección 100, y así sucesivamente,
Comunica a través de sofisticado galáctico...
Aunque persiste el medio coloquial.
Modifica los genes del hombre para el espacio pero oculta las divergencias extrañas. Haz mitos de los que...

Visiones peligrosas II - Harlan Ellison

Las líneas introductorias que escribí para Visiones peligrosas en enero de 1967, empezaron a ser leídas en el mundo de la ciencia ficción en noviembre de aquel año. Sentado en el apartamento de Terry Carr, en Brooklyn Heights, aquel mes de enero, con la espalda apoyada contra la pared y acabándose ya el plazo para la entrega del original, empecé mi introducción general al libro con estas palabras: «Esto que tienen ustedes en sus manos es más que un libro. Si tenemos suerte, será una revolución».

De Visiones peligrosas se han vendido, hasta 1969, más de sesenta mil ejemplares en edición normal y de club del libro. Varios de sus autores han ganado premios Hugo y Nébula, y la obra ha merecido incluso una mención especial en la XXVI Convención Mundial de Ciencia Ficción. (Esa mención, incidentalmente, decía: «A Harían Ellison, antologista de Visiones peligrosas, el libro más significativo y controvertido de ciencia ficción publicado en 1967».)

¿Qué opinan de eso, soñadores del sueño? Quizás exista un Dios, después de todo. Esos escritores, artistas y editores se las arreglaron para reunir el más significativo y controvertido libro del año, y con su machaconería parecen haberlo conseguido.

Sivainvi - Philip K. Dick

El quebrantamiento nervioso de Amacaballo Fat comenzó el día en que recibió el llamado telefónico de Gloria para preguntarle si tenía algunas píldoras de Nembutal. Él intentó averiguar para qué las quería y ella le explicó que tenía intención de matarse. Estaba llamando a todos los que conocía. Ya había recolectado cincuenta pero, para que no hubiera dudas sobre el resultado, necesitaba treinta o cuarenta más.


Inmediatamente Amacaballo Fat dedujo que esta era la forma en que ella estaba pidiendo ayuda. Desde hacía años Fat venía desarrollando la fantasía de que él era capaz de dispensar ayuda a la gente. En una oportunidad su psiquiatra le había dicho que para mejorar tendría que hacer dos cosas: abandonar la droga (cosa que no había hecho) y dejar de intentar ayudar a la gente (todavía trataba de hacerlo).

A decir verdad, no tenía píldoras de Nembutal. No tenia somníferos de ninguna especie. Nunca los consumía. Consumía estimulantes. De modo que dárselas a Gloria para que se matara estaba fuera de sus posibilidades. De cualquier manera, no lo habría hecho aun cuando le hubiera sido posible.

viernes, 15 de abril de 2016

La transmigración de Timothy Archer - Philip K. Dick

Barefoot dicta sus seminarios en su casa flotante de Sausalito. Cuesta cien dólares averiguar por qué estamos en esta Tierra. También te dan un sándwich, pero ese día yo no tenía hambre. Acababan de matar a John Lennon y creo que sé para qué estamos en la Tierra: para descubrir que lo que más quieres te será arrebatado, probablemente por un error en un lugar elevado y no intencionalmente.

Después de estacionar mi Honda Civic junto al parquímetro me quedé escuchando la radio. Ya se podían oír en diversas frecuencias todas las canciones de los Beatles. Mierda, pensé. Me siento como si estuviera de nuevo en la década del sesenta, casada todavía con Jefferson Archer. —¿Dónde es la Puerta Cinco? —pregunté a dos hippies que pasaban.

No respondieron. ¿Habrían oído la noticia de John Lennon? Me pregunté luego qué diablos me importaba del misticismo árabe, de los sufíes y de todas esas cosas de que hablaba Barefoot en su programa de radio semanal por la KPFA de Berkeley. Los sufíes son gente feliz. Enseñan que la esencia de dios no es el poder, la sabiduría, ni el amor, sino la belleza. Es una idea totalmente nueva en el mundo, desconocida por judíos y cristianos. Yo no soy una cosa ni otra. Todavía trabajo en la Musik Shop, en la Telegraph Avenue, de Berkeley, y estoy tratando de pagar la casa que Jeff y yo compramos cuando estábamos casados. Yo tengo la casa y Jeff no tiene nada. Esa ha sido la historia de su vida.

De mi vida - Friedrich Nietzche

Hoy, «primer día de fiesta». Es el día más hermoso del año. Si en la Nochebuena nos alegramos más bien por los regalos, es hoy cuando más se disfruta de ellos. Esta mañana llegaron también mis amigos Gustav y Wilhelm para admirar mis regalos. Después de comer, fui a casa de Gustav e hice lo mismo. Estábamos invitados en casa de Pinder para el reparto de regalos, por lo que nos trasladamos allí a las seis. De su abuela recibió seis volúmenes de relatos de viajes y el juego del terceto, de su abuelo, todos los regentes de Prusia y muchos cuadernos de escritura. De su padre, una maravillosa colección de minerales que, en gran parte, contiene piedras recogidas por él mismo...

La nave estelar - Brian W. Aldiss

El corazón de Roy Complain parecía llenar el claro con sus latidos, como el eco de un radar que rebotara en un objeto distante para retornar después a sus orígenes. Se detuvo en el umbral de su compartimiento, escuchando aquel loco martilleo de sus arterias. La voz de Gwenny dijo a sus espaldas:

jueves, 14 de abril de 2016

El Convivio - Dante Alighieri

Transcurrieron los años juveniles de El Dante en aquella deleitosa paz del Cardenal Latino, que gozó Florencia al ver acabadas las duras guerras de mediados del siglo XIII, y antes de las atroces revueltas que ensangrentaron su fin. En tal tregua de Dios, el amor a la vida renació con vigor primaveral; y síntesis suprema de este amor fue la común devoción a la ciencia pura, en que cifraron su existencia aquellos hombres de que es el Alighieri la más noble representación en la memoria de los tiempos.

Nuestros amigos de Frolik 8 - Philip K. Dick

—¡No quiero examinarme! —exclamó Bobby.
Debes examinarte, pensó su padre. Si existe alguna esperanza para nuestra familia proyectada hacia el futuro. En los períodos que se extenderán mucho más allá después de mi muerte..., la mía y la de Kleo.

—Permite que te lo explique de esta manera —dijo en voz alta, mientras se movía entre la muchedumbre por la acera deslizante en dirección al Departamento Federal de Calificaciones Personales—. Las personas son todas diferentes entre sí y poseen capacidades diferentes —Él sabía esto sobradamente—. Mis capacidades, por ejemplo, son muy limitadas; ni siquiera puedo calificarme para una clasificación gubernamental G-

1, que es la más inferior —Le dolía tener que admitirlo, pero era la verdad, y era preciso que el chico comprendiese cuán vital era esto—. Es decir, no estoy calificado en absoluto. Tengo un pequeño empleo no gubernamental..., o sea, realmente nada. ¿Quieres ser como yo cuando seas mayor?

—Tú eres estupendo —alabó Bobby con la majestuosa seguridad de sus doce años.
—Oh, no —negó Nick.
—Para mí sí lo eres.

Nick se sintió desconcertado. Y, al igual que en muchas ocasiones últimamente, al borde de la desesperación.
—Escucha —exclamó— y sabrás de qué manera está gobernada Tierra. Dos entidades se mueven, una en torno a la otra, gobernando primero una y después otra. Esas entidades...

Guía del autoestopista galáctico - Douglas Adam

En los remotos e inexplorados confines del arcaico extremo occidental de la espiral de la galaxia, brilla un pequeño y despreciable sol amarillento.


En su órbita, a una distancia aproximada de ciento cincuenta millones de kilómetros, gira un pequeño planeta totalmente insignificante de color azul verdoso cuyos pobladores, descendientes de los simios, son tan asombrosamente primitivos que aún creen que los relojes de lectura directa son de muy buen gusto.

martes, 12 de abril de 2016

Once minutos - Paulo Coelho

María es de un pueblo del norte de Brasil. Todavía adolescente, viaja a Río de Janeiro, donde conoce a un empresario que le ofrece un buen trabajo en Ginebra. Allí, María sueña con encontrar fama y fortuna pero acabará ejerciendo la prostitución.


El aprendizaje que extraerá de sus duras experiencias modificará para siempre su actitud ante sí misma y ante la vida. Once Minutos es una novela que habla del amor, esa palabra tan gastada, cuya esencia es maltratada cotidianamente por las acciones humanas.

Libro el hacker - Anónimo

Este libro pretende ser una introducción al mundo del hacker y las técnicas de seguridad en computadoras. Casi todos los textos que en el aparecen están escritos por otros autores que no son El Segador , este únicamente se ha limitado a recopilarlos y darles forma para la edición de este libro o en algunos casos a traducirlos a partir de sus originales en ingles.

Si se conoce el autor del texto se pondrá por supuesto ya que los meritos de lo que nos pueda enseñar son suyos. Se agradece de antemano a estos autores la dedicación que emplearon en la escritura de esos párrafos y su aportación al maravilloso mundo del hacker.

Por supuesto ningún libro le enseñara a ser un hacker, como ningún libro le enseñaría a ser un buen cirujano , son cosas que se aprenden con la practica y con la investigación constante y el estudio continuo, por eso esto no pretende ser una guía del perfecto hacker sino un manual de introducción a algunos conceptos , unos complicados y otros muy básicos , que pueden servir a aquel que empieza.

Tambien espero despertar la curiosidad del mas avanzado lector que en estas paginas descubra algo que aun no sabia o le recuerde sus primeros comienzos en este oficio

Manual nacional de cortesía sexual - Lord Badmington

Mis profundos estudios y observaciones en esta materia, me han demostrado que no hay ninguna conducta humana en la que hombres y mujeres se sientan tan inseguros de estar haciendo lo correcto como en la actividad sexual. .Aprendemos a comer de acuerdo a las reglas de nuestra cultura, mirando cómo lo hace la gente que nos rodea. El ejemplo de nuestros mayores nos enseña la forma correcta y educada de manejar cuchillo y tenedor. Nuestros modales en la mesa pueden refinarse con la lectura de obras adecuadas, con el roce mundano o incluso asistiendo a cursos al efecto. Aun en materias desagradables, como la cuestión de las excreciones y secreciones corporales (caca, pis, mocos, saliva, estornudos, etc.), se nos guía desde muy niños para que incorporemos los hábitos que nuestro entorno considera correctos.

Todos sabemos que en nuestra cultura dejar escapar gases pestilentes en un banquete no resulta refinado ni agradable para el resto de los comensales. Todos sabemos también resolver la situación frunciendo delicadamente la nariz y mirando por el rabillo del ojo, como si disimuláramos nuestro desagrado, a la señora gordita que tenemos al lado.

De la misma manera, todos hemos aprendido que sacarse mocos de la nariz y pegarlos debajo de la mesa es una costumbre difundida pero poco apreciada, que es preferible realizar en estricta privacidad, o, si se realiza en un lugar público, con gran disimulo. Exactamente la misma regla debe aplicarse a los chicles masticados, Que sucede de todas maneras es una verdad incontrastable. Si usted tiene dudas, fíjese debajo de la mesa. La privacidad y el disimulo son las únicas reglas sociales que nuestros mayores nos inculcan con respecto a nuestra conducta sexual. Y no es suficiente.

El Túnel - Ernesto Sábato

Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne; supongo que el proceso está en el recuerdo de todos y que no se necesitan mayores explicaciones sobre mi persona. Aunque ni el diablo sabe qué es lo que ha de recordar la gente, ni por qué. En realidad, siempre he pensado que no hay memoria colectiva, lo que quizá sea una forma de defensa de la especie humana. La frase "todo tiempo pasado fue mejor" no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que —felizmente— la gente las echa en el olvido. Desde luego, semejante frase no tiene validez universal; yo, por ejemplo, me caracterizo por recordar preferentemente los hechos malos y, así, casi podría decir que "todo tiempo pasado fue peor", si no fuera porque el presente me parece tan horrible como el pasado; recuerdo tantas calamidades, tantos rostros cínicos y crueles, tantas malas acciones, que la memoria es para mí como la temerosa luz que alumbra un sórdido museo de la vergüenza.

Los clanes de la luna alfana - Philip K. Dick

Antes de penetrar en la sala del Consejo Supremo, Gabriel Baines envió por delante a su simulacro —modelo maní— de paso chirriante para ver si corría el peligro de ser atacado. El simulacro —construido con bastante ingenio para parecerse a Baines en todos sus puntos— había realizado muchas funciones desde que fuera diseñado por el clan inventor de los manis, pero Baines procuraba utilizarlo exclusivamente para su sistema de defensa; defenderse era la única conducta que conocía capaz de responder a los estímulos de la vida, lo que le daba derecho a pertenecer a la comunidad pari de Adolfville, en el hemisferio norte de la luna.

Baines había salido de Adolfville muchas veces, claro, pero no se sentía seguro —o, mejor dicho, relativamente seguro— salvo allí, en el interior de los gruesos murallones de la ciudad pari. Lo que demostraba que su pretensión de ser un miembro de pleno derecho del clan pari no era simulada, ni tampoco un simple método que imaginara para tener acceso a cualquier punto de la zona urbana, la mayoría de cuyas construcciones eran sólidas, robustas y diseñadas para durar mucho tiempo. Baines, sin lugar a dudas, demostraba su sinceridad... como si pudiera tener dudas de sí mismo.

Por ejemplo: era imprescindible recordar la visita que había efectuado a las increíblemente degradantes cabañas de los hebes. Últimamente, había salido en busca de los miembros de un equipo de trabajo huidos; como eran hebes, podía contarse con un buen número de posibilidades de que se hubieran refugiado en Gandhitown. Sin embargo, la dificultad consistía en que todos los hebes, al menos para sus ojos, eran muy parecidos: criaturas sucias y sumisas, con ropas harapientas, que reían sin parar y que eran totalmente incapaces de concentrarse en cualquier actividad complicada. Pero, con la constante necesidad de reparar y mejorar las fortificaciones de Adolfville contra los actos de depredación de los manis, el trabajo manual se fue convirtiendo paulatinamente en algo cada vez más precioso.