lunes, 1 de agosto de 2016

Star Wars ~ El Resurgir de la Nueva Oscura (Trilogía: La Nueva República #2) - Timothy Zahn

Justo delante, la estrella era una diminuta bola de color entre anaranjado y amarillo, cuya intensidad moderaban la distancia y las pantallas solares automáticas de las portillas. Las estrellas se desplegaban alrededor del punto luminoso y de la nave, como cabezas de alfiler incandescentes en la profunda negrura del espacio. Bajo la nave, en la parte occidental del Gran Bosque del Norte perteneciente al planeta Myrkr, la aurora se acercaba. La última aurora que verían algunos habitantes de ese bosque. De pie ante una de las portillas laterales del Destructor Imperial Quimera, el capitán Pellaeon contemplaba el objetivo. Diez minutos antes, las fuerzas de tierra que rodeaban el objetivo habían anunciado que estaban preparadas; el Quimera bloqueaba cualquier vía de escape desde hacía casi una hora. Sólo faltaba la orden de atacar.

Poco a poco, casi con gesto furtivo, Pellaeon ladeó la cabeza un par de centímetros. Detrás de él, y a su derecha, el gran almirante Thrawn estaba sentado en su puesto de mando, su rostro de piel azul inexpresivo, los brillantes ojos rojos clavados en el banco de lecturas de datos que rodeaba su silla. No había hablado ni variado aquella postura desde que las fuerzas terrestres habían enviado su último informe, y Pellaeon se había dado cuenta de que la tripulación empezaba a inquietarse. Por su parte, Pellaeon había dejado mucho tiempo antes de intentar adivinar las intenciones de Thrawn. El hecho de que el fallecido emperador hubiera nombrado a Thrawn uno de sus doce grandes almirantes demostraba su confianza en el hombre, sobre todo teniendo en cuenta su herencia no del todo humana y los bien conocidos prejuicios del emperador a ese respecto. Además, en el año transcurrido desde que Thrawn había tornado el mando del Quimera v comenzado la tarea de reconstruir la flota imperial, Pellaeon había comprobado una y otra vez el genio militar del gran almirante. Fuera cual fuese el motivo de retrasar el ataque. Pellaeon sabía que era bueno...



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