MundoPDF. Blog para descargar libros en PDF, descarga en PDF libros.

Novelas Amorosas y Ejemplares - María de Zayas

El juez de su causa: Tuvo entre sus grandezas la nobilísima ciudad de Valencia, por nueva y milagrosa maravilla de tan celebrado asiento, la sin par belleza de Estela, dama ilustre, rica y de tantas prendas, gracias y virtudes, que cuando no tuviera otra cosa de qué preciarse sino de tenerla por hija, pudiera alabarse entre todas las ciudades del mundo de su dichosa suerte. Era Estela única en casa de sus padres, y heredera de mucha riqueza, que para sola ella les dio el cielo, a quien agradecidos alababan por haberles dado tal prenda. 

Entre los muchos caballeros que deseaban honrar con la hermosura de Estela su nobleza fue don Carlos, mozo noble, rico y de las prendas que pudiera Estela elegir un noble marido, si bien Estela, atada su voluntad a la de sus padres, como de quien sabía que procuraban su acrecentamiento, aunque entre todos se agradaban más de las virtudes y gentileza de don Carlos, era con tanta cordura y recato, que ni ellos ni él conocían en ella ese deseo, pues ni despreciaba cruel sus pretensiones, ni admitía liviana sus deseos, favoreciéndole con un mirar honesto y un agrado cuerdo, de lo cual el galán, satisfecho y contento, seguía sus pasos, adoraba sus ojos y estimaba su hermosura, procurando con su presencia y continuos paseos dar a entender a la dama lo mucho que la estimaba. Había en Valencia una dama de más libres costumbres que a mujer noble y medianamente rica convenía, la cual viendo a don Carlos pasar a menudo por su calle, por ser camino para ir a la de Estela, se aficionó de suerte, que sin mirar en más inconvenientes que a su gusto, se determinó a dárselo a entender del modo que pudiese.

Poníasele delante en todas ocasiones, procurando despertar con su hermosura su cuidado; mas como los de don Carlos estuviesen ocupados y cautivos de la belleza de Estela jamás reparaba en la solicitud con que Claudia, que éste era el nombre de la dama, vivía; pues como se aconsejase con su amor y el descuido de su amante, y viese que nacía de alguna voluntad, procuró saberlo de cierto, y a pocos lances descubrió lo mismo que quisiera encubrir a su misma alma, por no atormentarla con el rabioso mal de los celos. Y conociendo el poco remedio que su amor tenía, viendo al galán don Carlos tan bien empleado, procuró por la vía que pudiese estorbarlo, o ya que no pudiese más, vivir con quien adoraba, para que su vista aumentase su amor, o su descuido apresurase su muerte...



Reportar link si está roto

No hay comentarios:

Publicar un comentario