viernes, 5 de agosto de 2016

Herir al Viento - George Zebrowski

La seca llanura era una marca de culpabilidad sobre el planeta, y nadie iba allí muy seguido. Pequeñas parcelas boscosas la rompían superficialmente aquí y allí, creando lugares más frescos de sombra y agua. Las bestias iban allí para evitar el deslumbrante sol. Nos acostamos sobre nuestros estómagos, mirando sobre la cima de un levantamiento arenoso, poco profundo. ¾Desde aquí ¾le dije a O’Connor, mi recluta asistente¾, estaremos seguros para observar el grupo principal. ¾¿Por qué seguros? ¾preguntó, asomando a través del débil y brillante calor, la cara ensombrecida por el ancho borde de su sombrero. ¾Porque ellos han estado en su parcela boscosa desde hace mucho tiempo, viviendo una vida por completo salvaje. Ellos tienen que mudarse...


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