MundoPDF. Blog para descargar libros en PDF, descarga en PDF libros.

El fin de la Fe - Sam Harris

El joven sube al autobús cuando éste sale de la terminal. Va vestido con un abrigo. Debajo del abrigo lleva una bomba. Los bolsillos llenos de clavos, cojinetes y raticida. El autobús está lleno de gente y se dirige al centro de la ciudad. El joven se sienta junto a una pareja de edad mediana. Esperará a que el autobús llegue a la siguiente parada. La pareja sentada a su lado parece querer comprar una nevera nueva. La mujer está decidida a comprar un modelo concreto, pero al marido le preocupa que sea demasiado caro. Señala otro en el folleto que ella mantiene abierto sobre el regazo. La siguiente parada asoma a lo lejos. Las puertas del autobús se abren. La mujer comenta que el modelo elegido por su marido no cabe en el espacio que hay bajo los armarios de la cocina. Nuevos pasajeros ocupan los últimos asientos libres y empiezan a amontonarse en el pasillo. El autobús está lleno. El joven sonríe. Presiona un botón y se destruye a sí mismo, a la pareja de su lado y a veinte personas más que viajan en el autobús. Los clavos, los cojinetes y el raticida se encargan de que haya más bajas en la calle y en los coches circundantes. Todo ha ido según el plan. 

Los padres del joven se enterarán pronto de lo sucedido. Aunque se apenaran por perder un hijo, sentirán un tremendo orgullo por lo que ha hecho. Sabrán que está en el cielo y que ha preparado el camino para cuando ellos le sigan. También ha mandado a sus víctimas al sueño eterno. Es una victoria doble. Los vecinos encontrarán su acto digno de ser celebrado y honrarán a los padres del joven regalándoles comida y dinero.


Todo esto son hechos. Es lo único que sabemos con seguridad de ese joven. ¿Podríamos deducir algo más a partir de su conducta? ¿Era popular en el instituto? ¿Era rico o era pobre? ¿Tenía una gran inteligencia o tenía poca? Sus actos no nos proporcionan ninguna pista al respecto. ¿Tenía educación universitaria? ¿Le esperaba un brillante futuro como ingeniero? Su conducta no contesta a preguntas de este tipo, ni de otros cientos1. ¿Por qué, entonces, resulta tan trivialmente sencillo saber, casi podríamos apostar la vida a que acertaremos, cuál era la religión del joven?...


Reportar link si está roto