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Cuando te encuentre - Nicholas Sparks

Clayton y Thibault EL ayudante del sheriff Keith Clayton no los había oído llegar, y ahora que los tenía más cerca le seguían haciendo tan poca gracia como el primer momento en que los vio. En parte se debía al perro. No le gustaban los pastores alemanes, y aquel, a pesar de su apariencia tranquila, le recordaba a Panther, el perro policía que patrullaba con el oficial Kenny Moore y que nunca perdía la ocasión de morder a los sospechosos en el escroto a la mínima orden. Generalmente tenía a Moore por un pobre idiota;
no obstante, era lo más parecido a lo que podía considerar un amigo en el departamento. Además, su forma de relatar aquellas anécdotas sobre Panther mordiendo escrotos siempre conseguía arrancarle unas sonoras carcajadas. Y, sin lugar a dudas, Moore habría sabido apreciar aquel espectáculo de desnudez que Clayton acababa de truncar, tras llevar un rato espiando a un par de universitarias que tomaban el sol junto al arroyo en todo su esplendor matutino. No hacía ni diez minutos que estaba allí y solo había tomado un par de instantáneas con la cámara digital cuando una tercera muchacha emergió de repente entre unas enormes hortensias. Tras ocultar la cámara atropelladamente entre los matorrales situados a su espalda, Clayton rodeó un árbol y se plantó delante de la universitaria.


— ¡Vaya, vaya! Pero ¿qué tenemos aquí?— silabeó lenta y pesadamente, con intención de ponerla nerviosa. No le gustaba que lo hubieran pillado con las manos en la masa, ni tampoco se sentía plenamente satisfecho con su primera intervención tan desabrida. Por lo general exhibía más elocuencia. Mucha más. Afortunadamente, la muchacha estaba demasiado avergonzada como para darse cuenta de nada, y casi tropezó mientras retrocedía. Tartamudeó algo a modo de excusa mientras intentaba cubrir su desnudez con ambas manos. Clayton pensó que era como presenciar a alguien practicando una partida de Twister en solitario. Él no hizo ningún esfuerzo por desviar la mirada. En vez de eso sonrió, fingiendo no ver su cuerpo, como si estuviera acostumbrado a toparse con mujeres desnudas por el bosque. Estaba seguro de que ella no se había percatado de la cámara...



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