lunes, 28 de marzo de 2016

Fablehaven La ascensión del lucero de la tarde - Brandon Mull

Kendra entró en el aula de su clase junto con el tropel de compañeros de octavo y se dirigió a su pupitre. El timbre iba a sonar en cuestión de segundos para señalar el inicio de la última semana del curso. Una semana más y atrás quedaría la etapa de los dos primeros cursos de estudios medios. A continuación iba a comenzar de cero como alumna de noveno en el instituto, donde se mezclaría con chavales procedentes de otros dos centros de secundaria. Un año antes le había parecido una perspectiva más emocionante de lo que se le presentaba ahora. Kendra llevaba desde cuarto, aproximadamente, atrapada en el papel de la clásica empollona, y empezar de cero en el instituto podría haber significado la oportunidad de librarse de esa imagen de niña callada y estudiosa.

Sin embargo, éste había sido un año de epifanía. Resultaba asombroso lo rápido que una pizca de confianza y una actitud más extrovertida podían elevar tu estatus social. Kendra ya no se sentía tan desesperada por empezar de cero. Alyssa Cárter se sentó en el pupitre de al lado. —He oído que hoy nos reparten los anuarios —dijo. Alyssa llevaba el pelo rubio corto y era de complexión fina. Kendra la había conocido cuando se incorporó al equipo de fútbol, allá por septiembre.


—Genial; en mi foto salía con cara de alelada —gruñó Kendra.

—Estabas preciosa. ¿No te acuerdas de la mía? Mi aparato dental parece del tamaño de unos raíles de tren.
—¡Qué va! Casi no se apreciaba.
El timbre sonó. La mayoría de los alumnos estaban sentados en su sitio. La señora Price entró en el aula acompañada por el alumno más desfigurado que Kendra hubiera visto en su vida. Su cabeza era calva y rugosa, y su cara parecía un verdugón agrietado. Los ojos eran dos ranuras fruncidas y su nariz una malformación de fosa nasal, mientras que la boca sin labios lucía una mueca de mal humor. Al rascarse un brazo, Kendra vio que sus dedos retorcidos estaban cubiertos de gordas verrugas...


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