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martes, 22 de diciembre de 2015

Fablehaven La plaga de la sombra - Brandon Mull

Un bochornoso día de agosto Seth se apresuraba por un senderillo apenas visible, revisando la exuberante vegetación de su izquierda. Unos altos árboles cubiertos de musgo sumían en la sombra un verde mar de arbustos y helechos. Se notaba empapado de pies a cabeza —la humedad se negaba a permitir que se le secara el sudor—. Cada cierto tiempo, Seth comprobaba la retaguardia echando un vistazo por encima del hombro, y se sobresaltaba al menor ruido proveniente de la maleza. No solo Fablehaven era un lugar peligroso por el que deambular a solas, sino que además le aterrorizaba la idea de ser descubierto tan lejos del jardín.

Estructura de la praxis - Antonio González

Antonio González Fernández (Oviedo, España, 30 de junio de 1961) es un filósofo y teólogo español. Su filosofía deriva del influjo de Xavier Zubiri y de Ignacio Ellacuría. Ha propuesto una "praxeología" o filosofía de la praxis con raíces fenomenológicas. En teología ha elaborado una teología fundamental, basada en sus ideas sobre la praxis, y una teología social, en la que desarrolla críticamente la teología de la liberación. Pertenece a la iglesia menonita.

La formación de los intelectuales - Antonio Gramsci

¿Son los intelectuales un grupo social autónomo e independiente, o bien tiene cada grupo social su categoría propia especializada de intelectuales? El problema es complejo por las varias formas que ha tomado hasta ahora el proceso histórico real de formación de las diversas categorías intelectuales.


1) Todo grupo social, como nace en el terreno originario de una función esencial en el mundo de la producción económica, se crea al mismo tiempo y orgánicamente una o más capas de intelectuales que le dan homogeneidad y conciencia de su propia función, no sólo en el campo económico, sino también en el social y político: el empresario capitalista crea consigo mismo el técnico industrial, el científico de la economía política, el organizador de una nueva cultura, de un nuevo derecho, etc.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Cuernos - Joe Hill


Su último trabajo, "Cuernos" ("Horns" en inglés), fue publicado el 16 de febrero de 2010 en Estados Unidos y en España el 6 de octubre de mismo año. Es una historia sobre el amor, el satanismo y la venganza. Se podría considerar su opera magna. La novela cuenta la historia de "Ig", un joven que al levantarse un día tras una borrachera, se da cuenta de que le están creciendo unos cuernos en su cabeza y tiene poderes de carácter diabólico. Todo esto tras la ruptura con su novia Merrin, quien tuvo una misteriosa violación y fue asesinada.

La filosofía y el espejo de la naturaleza - Richard Rorty

Cuando pensamos en el futuro del mundo, siempre tenemos la idea de que está en el lugar donde debería estar si siguiera moviéndose tal como lo vemos moverse ahora. No nos damos cuenta de que no se mueve en línea recta, sino curva, y que su dirección cambia constantemente.

¿No ha progresado nada la filosofía? Si alguien rasca donde pica, ¿debe considerarse eso como progreso? Si no, ¿significa esto que no fue un acto de rascar auténtico? ¿Ni un picor auténtico? ¿No podría prolongarse durante mucho tiempo esta respuesta al estímulo, antes de que se encontrara un remedio para el picor?

Casi desde el misino momento en que comencé a estudiar filosofía me impresionó la forma en que los problemas filosóficos aparecían o cambiaban de forma, como consecuencia de la adopción de nuevas suposiciones o vocabularios. De Richard Mckeon y Robert Brumbaugh aprendí a considerar la historia de la filosofía como una serie, no de soluciones alternativas a los mismos problemas sino de conjuntos de problemas muy diferentes. De Rudolph Carnap y Cari Hempel aprendí cómo es posible que los pseudo-problemas aparezcan como tales cuando se vuelven a formular en el modo formal del habla. De Charles Hartshorne y Paul Weiss aprendí cómo se podía manifestar su carácter traduciéndolos a la terminología de Whitehead o Hegel. Tuve la gran suerte de contar con estos hombres entre mis maestros, pero, para bien o para mal, consideré que todos ellos decían lo mismo: que un «problema filosófico» era producto de la adopción inconsciente de suposiciones incorporadas al vocabulario en que se formulaba el problema —suposiciones que había que cuestionar antes de abordar seriamente el mismo problema.

Guía para ligar en Facebook (Anónimo)


Conocer gente y buscar pareja debería ser una tarea divertida y estimulante, sin embargo, para muchos esto no es así. Para las mujeres, en especial para las más bellas, es difícil ser abordadas todo el tiempo por hombres cuya única evidente intención es el sexo, y para el hombre… ¿Qué podemos decir del hombre? Al hombre le toca casi todo el trabajo en esta dura tarea: acercarse, iniciar la conversación, demostrar que posee cualidades alfa, atraerla, generar confianza, conquistarla…


La tan famosa y universalmente aceptada regla del 90/10 se hace válida una vez más: Al hombre le corresponde el 90% del juego de la seducción y a la mujer el 10%. También el 10% de los hombres tiene un gran éxito con las mujeres, mientras que al 90% se le dificulta conquistar a una sola.

Uno de los motivos que a menudo dificultan el éxito con el sexo opuesto es la ansiedad que causa el acercarse a una desconocida, este es un temor irracional cuyos orígenes los podemos localizar en la prehistoria cuando acercarte a una mujer podía generar enojo en otros machos alfa capaces de molerte a golpes; también está relacionado con nuestro deseo interno de agradar a la mujer, tememos no resultar de su agrado, nos preocupamos por lo que pueda pensar, por cómo reaccionará, etc.

Después de mucho pensarlo ocurre lo que se conoce como parálisis por análisis, lo piensas tanto que cuando por fin te atreves ella ya se ha marchado u otro se la ha ligado. Lo cierto es que conquistar a una chica hermosa, sexy, inteligente, y cualquier otra cualidad que consideres importante en una mujer, es hoy más fácil que nunca…

domingo, 20 de diciembre de 2015

La escándalo del Padre Brown - G. K. Chesterton

No sería honesto contar las aventuras del padre Brown sin admitir que una vez estuvo envuelto en un gran escándalo. Todavía existen personas, quizás entre las de su propia condición, que dirán que fue una mancha sobre su nombre. Sucedió en una pintoresca venta mexicana de bastante mala reputación, como se verá más adelante. Y para algunos pareció que por una vez el sacerdote había sido iluminado por un rayo de romanticismo y que su simpatía por la debilidad humana le llevó a una acción disoluta y no ortodoxa. La historia, en sí misma, era una historia simple, y tal vez lo sorprendente de ella consistió en su propia simplicidad.

Si Troya ardió por causa de Helena, esta desgraciada historia empezó con la belleza de Hypatia Potter. Los americanos tienen un gran poder, que los europeos nunca han sabido apreciar, en la creación de instituciones desde abajo, esto es, por iniciativa popular. Como todas las cosas buenas, posee los más brillantes aspectos. Uno de ellos, como ha sido observado por Mr. Welles y otros, es que una persona puede llegar a ser una institución pública sin ser a la vez una institución oficial. Una chica de gran belleza o brillantez será una especie de reina sin corona, aun cuando no sea una estrella de cine o el original de una Gibson Girl. Entre aquellas que tienen la suerte o la desgracia de vivir así, abiertamente en público, había una tal Hypatia Hard, que había pasado, de la etapa preliminar de recibir floridos cumplimientos en las notas de sociedad de la Prensa local, a la posición del que es interrogado por un verdadero periodista. Sobre la Guerra y la Paz, el Patriotismo, la Prohibición, la Evolución y la Biblia se había pronunciado con una sonrisa encantadora; y si ninguno de sus juicios aparecían muy cerca de los fundamentos reales de su reputación, era al menos igualmente difícil decir cuáles eran en realidad los fundamentos de dicha fama. Ser una belleza y, al mismo tiempo, la hija de un hombre rico, no son cosas raras en aquel país; pero a esto unía todo aquello que atrae el ojo errante del periodista.

La incredulidad del Padre Brown - G. K. Chesterton

Hubo un corto período en la vida del padre Brown durante el cual éste disfrutó o, mejor dicho, no disfrutó de algo parecido a la fama. Anduvo, por espacio de unos días, convertido en la sensación periodística: fue el tópico usual de las controversias de semanario; sus hazañas se comentaron con intensidad e inexactitud en el mundillo de cafés y tertulias, especialmente en América. Y, aunque pueda parecer extraño a las personas que lo conocieran, sus detectivescas aventuras llegaron incluso a dar materia a los relatos breves de los «magazines». 

Por una extraña coincidencia, todo aquel brillo pasajero recayó en su persona cuando estaba en el más oscuro, o por lo menos el más apartado, de sus lugares de residencia. Pues se le había enviado a desempeñar un papel, entre misionero y párroco, en uno de aquellos países septentrionales de Sudamérica donde existen sectores que soportan inquietos la autoridad de las potencias europeas, o que amenazan de continuo con alzarse en repúblicas independientes bajo la gigantesca sombra del presidente Monroe. La población de estas regiones es de raza cobriza, morena y con pintas rosadas: quiero decir, que está integrada por hispanoamericanos y, en grado mayor aún, por criollos, a pesar de la infiltración continua y creciente de norteamericanos, ingleses, alemanes y demás. El trastorno parece haberse producido a raíz de la llegada de uno de dichos extranjeros. Una vez en tierra firme, sumido en la honda preocupación por la pérdida de una de sus maletas, se acercó al primer edificio que tenía a mano, que resultó ser nada menos que la casa de la misión con su capilla anexa.

Recorría la fachada de dicho edificio una larga terraza y una también larga hilera de postes por los que trepaban oscuras y retorcidas lianas de hojas achatadas y enrojecidas por el otoño. En el interior del recinto se apreciaba asimismo, en hilera, cierto número de seres humanos, tan rígidos como los postes, cuyo color recordaba de algún modo al de las lianas. Pues mientras sus sombreros de ala ancha eran tan negros como sus ojos, abiertos sin la más leve sombra de pestañeo, la tez de casi todos ellos parecía tallada en la oscura madera de aquellos bosques transatlánticos...

viernes, 18 de diciembre de 2015

El origen de las especies - Charles Darwin

Charles Darwin, el científico naturalista que más contribuyó a la historia de la biología, nació en Shrewsbury el 9 de febrero de 1809. Quinto hijo de Robert Darwin, un próspero médico rural, y de Susannah Potter, creció en el seno de una sofisticada familia inglesa.


Luego de finalizar sus estudios en la escuela de Shrewsbury, ingresó en la Universidad de Edimburgo para cursar medicina. En 1827 abandonó la carrera y comenzó estudios de teología en la Facultad de Estudios Cristianos, en la Universidad de Cambridge, con el fin de convertirse en clérigo rural, como lo deseaba su padre. Allí inició una íntima amistad con John Stevens Henslow, cura y botánico, que lo llevó consigo en largas expediciones para recolectar plantas y lo recomendó al capitán Fitz Roy como tripulante del buque inglés Beagle.

jueves, 17 de diciembre de 2015

El Milagro más grande del mundo - Og Mandino

¿La primera vez que le vi? Estaba, él, alimentando a las palomas. Este sencillo acto de caridad no es por sí mismo un espectáculo poco común. Cualquier persona puedeencontrar ancianos que parecen necesitar una buena comida, arrojando migajas a los pájaros en los muelles de San Francisco, en la Plaza de Boston, en las aceras de Time Square, y en todos los sitios de interés del mundo entero. Pero este viejo lo hacía durante la peor parte de una brutal tormenta de nieve que, de acuerdo con la estación de noticias de la radio de mi auto, ya había derribado el récord anterior con veintiséis pulgadas de miseria blanca en Chicago y sus alrededores.

Perdida - Gillian Flynn


Una mujer desaparece el día de su quinto aniversario, ¿es su marido un asesino? Perdida es un thriller psicológico brillante con una trama tan apasionante y giros tan inesperados que es absolutamente imposible parar de leer. No has leído nada igual. En un caluroso día de verano, Amy y Nick se disponen a celebrar su quinto aniversario de bodas en North Carthage, a orillas del río Mississippi. Pero Amy desaparece esa misma mañana sin dejar rastro. A medida que la investigación policial avanza las sospechas recaen sobre Nick. Sin embargo, Nick insiste en su inocencia. Es cierto que se muestra extrañamente evasivo y frío, pero ¿es un asesino?

La ley de Murphy - Arthur Bloch


¿Nunca ha sonado el teléfono de su casa en el preciso instante en que usted se sentaba en el excusado? ¿Tampoco ha aparecido el autobús que llevaba horas esperando justo cuando se ha encendido un cigarrillo? ¿Nunca ha llovido a cántaros, precisamente el día que había llevado el coche a lavar, ni ha dejado de llover nada más comprar un paraguas? Es posible que usted se diera cuenta en ese momento de que se estaba tramando algo, que existía un principio universal más allá de su comprensión y que estaba muerto de rabia por que le pusieran un nombre.

Los crímenes de la calle Morgue - Edgar Allan Poe

Los crímenes de la calle Morgue (The Murders in the Rue Morgue en inglés), también conocido como Los asesinatos de la calle Morgue o Los asesinatos de la rue Morgue, es un cuento del género policiaco y de terror del escritor estadounidense Edgar Allan Poe, publicado por primera vez en en la revista Graham's Magazine, de Filadelfia, en el mes de abril de 1841. Se trata del primer relato de detectives propiamente dicho de la historia de la literatura, o sea, la primera historia sobre detectives que tiene todos los elementos que más tarde se van a retomar como característicos de las novelas policiales.

El Hombre Bicentenario - Isaac Asimov

En 1976, con motivo de la celebración del segundo centenario de la independencia de Estados Unidos, se encargó a varios autores que escribieran algún relato corto con el tema The Bicentennial Man, el cual podía desarrollarse libremente. Ocurre que en inglés esta expresión puede interpretarse como «el hombre del bicentenario» (la vida de la gente en Estados Unidos doscientos años después de la Declaración de Independencia) o como «el hombre bicentenario» (un hombre que llega a vivir doscientos años). Jugando con esta ambigüedad, Asimov, que fue uno de los autores que recibió dicho encargo, renunció a hacer un ensayo sociológico y, argumentando que «un hombre no podría vivir tanto tiempo», escribió un relato corto acerca de un robot que poco a poco va asimilando el mundo de los humanos hasta desear ser reconocido como uno de ellos, lo cual lo lleva a luchar por obtener su humanidad de manera legítima.

Las Tres Leyes de la robótica:
1.— Un robot no debe causar daño a un ser humano ni, por inacción, permitir que un ser humano sufra ningún daño.
2.— Un robot debe obedecer las órdenes impartidas por los seres humanos, excepto cuando dichas órdenes estén reñidas con la Primera Ley.
3.— Un robot debe proteger su propia existencia, mientras dicha protección no esté reñida ni con la Primera ni con la Segunda Ley

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Manual del Guerrero de la Luz - Paulo Coelho


Si bien somos capaces de contemplar sin espanto viajes interplanetarios y clonajes de seres vivos, tal vez nos falte, en cambio, el valor suficiente para sumergirnos en lo más íntimo de nuestro ser en busca de antiguos sueños y deseos olvidados. Los textos que se reúnen en este libro nos recuerdan que en cada uno de nosotro s vive un guerrero de la luz, alguien capaz de escuchar el silencio de su corazón, de aceptar las derrotas sin dejarse abatir por ellas y de alimentar la esperanza en medio del cansancio y el desaliento.

Diario de una Ninfómana - Valerie Tasso


Diario de una ninfómana es el conmovedor relato de una mujer francesa, de buena familia, licenciada en dirección de empresas, que narra su evolución vital a través de las relaciones sexuales que va teniendo: con los sepultureros de un cementerio, con un árabe «muy aficionado» a la Coca-Cola, con un policía sin escrúpulos, con desconocidos en lugares imprevistos... Multitud de vivencias que asume con la máxima libertad que tiene cualquier persona: la que uno se concede a sí mismo y no la que se ve obligado a tener. Esta peculiar manera de relacionarse la lleva a vivir una verdadera odisea al lado de un hombre maquiavélico empeñado en maltratarla psicológicamente.

Mecánica de Fluidos - Irving H. Shames

Hasta principios del presente siglo el estudio de los fluidos fue desarrollado esencialmente por dos grupos: los ingenieros hidráulicos y los matemáticos. Los ingenieros hidráulicos trabajaron desde un punto de vista empírico, mientras que los matemáticos se centraron en enfoques analíticos. La gran cantidad y usualmente ingeniosa experimentación del primer grupo produjo mucha información con valor incalculable para los ingenieros practicantes de entonces; sin embargo, debido a la carencia de los beneficios de la generalización propios de una teoría practicable, estos resultados eran restringidos y de valor limitado en situaciones nuevas. Mientras tanto, los matemáticos, por el hecho de no aprovechar la información experimental, se vieron forzados a establecer hipótesis tan simplificadas que produjeron resultados aveces completamente opuestos a la realidad.

Fue evidente para investigadores eminentes, como Reynolds, Froude, Prandtl y Von Kármán, que el estudio de los fluidos debe ser una mezcla de teoría y experimentación. Con ellos nace la ciencia de mecánica de fluidos, tal como se conoce actualmente. Los modernos centros de investigación y ensayos emplean matemáticos, físicos, ingenieros y técnicos calificados quienes, trabajando en equipo, mezclan estos dos puntos de vista con grados diferentes según su trabajo.

Un fluido se define como una sustancia que cambia su forma continuamente siempre que esté sometida a un esfuerzo cortante, sin importar qué tan pequeño sea. En contraste un sólido experimenta un desplazamiento definido (o se rompe completamente) cuando se somete a un esfuerzo cortante. Por ejemplo, el bloque sólido que cambia su forma de una manera caracterizada convenientemente por el ángulo Aa cuando se somete a un esfuerzo cortante...

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martes, 15 de diciembre de 2015

El secreto del Padre Brown - G. K. Chesterton

Flambeau, que en un tiempo fue el criminal más famoso de Francia y más tarde detective privadísimo en Inglaterra, hacía ya, por el presente, bastante tiempo que se había retirado de ambas profesiones. Personas hay que opinan que la carrera del crimen le había dejado demasiados escrúpulos para la de detective. Sea ello lo que fuere, lo cierto es que, tras de una vida de escapatorias románticas y de evasiones, dejose caer por fin en un lugar que para algunos parecía encerrar una dirección muy apropiada: en un castillo de España.

Sin embargo, el castillo, aunque macizo, era relativamente pequeño; la viña negra y las tierras verdes del huerto cubrían una extensión considerablemente grande de la falda y ladera oscura de un monte. Flambeau, después de tantas aventuras de violencia, poseía aún aquello que es patrimonio de tantos latinos, y que es fatal, por ejemplo, a tantos americanos: la energía para retirarse. No es infrecuente que un gran propietario de hotel tenga como ambición el convertirse en un pequeño terrateniente en su carrera, en el preciso instante en que podía haberse convertido en millonario detestable comprando una hilera de comercios, para replegarse a los linderos de un hogar y sus dominios.

Flambeau se había enamorado casual y repentinamente de una dama española, con quien casó y de la cual tuvo numerosa descendencia en una de las provincias españolas, sin dar muestra de querer traspasar sus límites, pero cierta mañana su familia le vio inquieto y desasosegado; dejó atrás a los chiquillos y descendió gran parte de la vertiente para ir al encuentro de una persona que se acercaba por el valle, aun cuando dicha persona no fuera más que un punto negro en el horizonte.

El punto negro fue creciendo en tamaño, si bien cambió poco de forma, pues continuó siendo, hablando en términos generales, tan negro como redondo. Las ropas negras de los clérigos no eran desconocidas por aquellos andurriales, pero éstas, sin dejar de ser clericales, tenían a la vez algo de vulgar y desaliñado comparadas con la sotana, y acreditaban al que las usaba como habitante de las islas del noroeste con la misma claridad que si hubiese llevado un cartelito diciendo: Claphan Junction1. Llevaba en la mano un paraguas cuya empuñadura parecía una pequeña porra y a la vista de la cual su amigo latino estuvo a punto de derramar lágrimas de emoción, pues aquel paraguas había tomado también parte en muchas aventuras que él y el Padre corrieron juntos en otro tiempo. El visitante no era otro que el amigo del francés, el Padre Brown, que venía a rendirle, por fin, una visita muy deseada y muy aplazada... 

lunes, 14 de diciembre de 2015

La Sabiduría del Padre Brown - G. K. Chesterton

La consulta del doctor Orion Hood, el eminente criminólogo y especialista en ciertos desordenes morales, tenía vista al mar y estaba situada en Scarborough. Desde sus ventanas de estilo francés, grandes y bien iluminadas, se podía contemplar el mar del Norte como un infinito muro exterior de mármol azul verdoso. En un lugar así, el mar tenía algo de la monotonía de un friso monocromo, pues en las estancias regía una terrible pulcritud, no muy diferente a la del mar. No debe suponerse, sin embargo, que el apartamento del Dr. Hood carecía de lujo o, incluso, de poesía. Todo lo contrario, se podían percibir claramente, pero uno sentía que no se les permitía salir de allí. El lujo estaba presente: sobre una mesa había ocho o diez cajas de los mejores cigarros, aunque situadas de tal modo que los más fuertes siempre estaban más cerca de la pared y los más suaves de la ventana. Asimismo, un mueble bar, que contenía tres tipos de licores excelentes, permanecía siempre sobre la lujosa mesa. Pero la moda mandaba que el whisky, el brandy y el ron siempre parecieran situados al mismo nivel. La poesía también estaba presente: en una esquina de la habitación se alineaban los clásicos ingleses, en otra los fisiólogos ingleses y extranjeros. 

Pero si alguien tomaba un volumen de Chaucer o de Shelley de unode los anaqueles, su ausencia irritaba tanto la mirada como la falta de un diente delantero en una persona. No se podría decir si esos libros se habían leído alguna vez, probablemente sí, pero su ser mismo parecía encadenarlos a sus sitios, como las biblias en las iglesias antiguas. El doctor Hood trataba sus anaqueles como si fueran la biblioteca pública. Y si esa intangibilidad estrictamente científica inundaba incluso los anaqueles cargados de poesías y baladas, así como las mesas cargadas con bebidas y tabaco, para qué hablar de la santidad que protegía los anaqueles de la biblioteca especializada, y las otras mesas que sustentaban los instrumentos frágiles e, incluso, fantásticos, de química y mecánica.

El doctor Orion recorrió toda la longitud de sus estancias, limitadas, como dicen los niños en geografía, al este por el mar del Norte y al oeste por las series de anaqueles de su biblioteca sociológica y criminológica. Estaba vestido con una chaqueta de terciopelo, pero no con la negligencia de un artista; su pelo, moteado de canas, parecía abundante y saludable; su rostro era delgado, aunque sanguíneo y expectante. Todo en él y en su habitación indicaba algo al mismo tiempo rígido y desasosegado, como ese gran mar nórdico en el que (por puros principios de higiene) había edificado su hogar...

Peter Pan - James Matthew Barrie

Todos los niños crecen, excepto uno. No tardan en saber que van a crecer y Wendy lo supo de la siguiente manera. Un día, cuando tenía dos años, estaba  jugando en un jardín, arrancó una flor más y corrió hasta su madre con ella. Supongo que debía estar encantadora, ya que la señora Darling se llevó la mano al corazón y exclamó: —¡Oh, por qué no podrás quedarte así para siempre! No hablaron más del asunto, pero desde entonces Wendy supo que tenía que crecer. Siempre se sabe eso a partir de los dos años. Los dos años marcan el principio del fin.

Como es natural, vivían en el 14 y hasta que llegó Wendy su madre era la persona más importante. Era una señora encantadora, de mentalidad romántica y dulce boca burlona. Su mentalidad romántica era como esas cajitas procedentes del misterioso Oriente, que van unas dentro de las otras y que por muchas que uno descubra siempre hay una más; y su dulce boca burlona guardaba un beso que Wendy nunca pudo conseguir, aunque allí estaba, bien visible en la comisura derecha.

Así es como la conquistó el señor Darling: los numerosos caballeros que habían sido muchachos cuando ella era una jovencita descubrieron simultáneamente que estaban enamorados de ella y todos corrieron a su casa para declararse, salvo el señor Darling, que tomó un coche y llegó el primero y por eso la consiguió. Lo consiguió todo de ella, menos la cajita más recóndita y el beso. Nunca supo lo de la cajita y con el tiempo renunció a intentar obtener el beso. Wendy pensaba que Napoleón podría haberlo conseguido, pero yo me lo imagino intentándolo y luego marchándose furioso, dando un portazo.

El señor Darling se vanagloriaba ante Wendy de que la madre de ésta no sólo lo quería, sino que lo respetaba. Era uno de esos hombres astutos que lo saben todo acerca de las acciones y las cotizaciones. Por supuesto, nadie entiende de eso realmente, pero él daba la impresión de que sí lo entendía y comentaba a menudo que las cotizaciones estaban en alza y las acciones en baja con un aire que habría hecho que cualquier mujer lo respetara... 

domingo, 13 de diciembre de 2015

Rebelión en la granja - George Orwell

George Orwell, en su columna «As I Please» del Tribune del 16 de febrero de 1945, escribía: «Es sabido que la Gestapo tiene equipos de críticos literarios cuya misión es determinar, por medio de análisis y comparaciones estilísticas, la paternidad de los panfletos anónimos. Yo he pensado muchas veces que, aplicada a una buena causa, ésta sería exactamente la clase de trabajo que a mí me gustaría hacer».

Recurriendo, pues, a las similitudes de estilo, razonablemente no puede existir duda alguna de que el ensayo inédito recién descubierto y que debía servir de prólogo a Rebelión en la granja fue escrito por el propio Orwell. Este ensayo fue hallado en mayo de 1971 entre unos libros pertenecientes a Roger Senhouse, antiguo socio de Fred Warburg que fue precisamente el editor de Rebelión en la granja, y en la actualidad se halla en el Archivo Orwell del University College de Londres.

Tengo que agradecer mucho a Mrs. Sonia Orwell el haber permitido su publicación, así como al bibliotecario Mr. Ian Angus su valiosa ayuda en muchos aspectos. Mrs. Orwell, conociendo mi deseo de escribir un estudio sobre Orwell como escritor político, me permitió ver el original, lo que hizo despertar mi interés en publicarlo añadiéndole algunas aclaraciones sobre sus antecedentes, aunque la historia completa de las dificultades por las que pasó Rebelión en la granja, a causa de sus repercusiones políticas, es algo que explicaré en otra ocasión.

El ensayo está mecanografiado y ocupa ocho hojas en cuarto, escritas a un espacio, bajo el título de «La libertad de prensa», pero no lleva firma alguna

La Tierra olvidada por el tiempo - Edgar Rice Burroughs

Debían de ser poco más de las tres de la tarde cuando sucedió: la tarde del 3 de junio de 1916. Parece increíble que todo por lo que he pasado, todas esas experiencias extrañas y aterradoras, tuvieran lugar en un espacio de tiempo tan breve; tres meses. Más parece que he experimentado un ciclo cósmico, tantos cambios y evoluciones en las cosas que he visto con mis propios ojos durante este breve intervalo de tiempo, cosas que ningún otro ojo mortal había visto antes, atisbos de un mundo pasado, un mundo muerto, un mundo desaparecido hace tanto tiempo que ni siquiera quedan restos en los más bajos estratos cámbricos. Oculto en la derretida corteza interna, ha pasado siempre inadvertido para el hombre más allá de aquel perdido trozo de tierra donde el destino me ha traído y donde se ha sellado mi condena. Estoy aquí y aquí debo permanecer.

El Candor del Padre Brown - G. K. Chesterton

Bajo la cinta de plata de la mañana, y sobre el reflejo azul del mar, el bote llegó a la costa de Harwich y soltó, como enjambre de moscas, un montón de gente, entre la cual ni se distinguía ni deseaba hacerse notable el hombre cuyos pasos vamos a seguir. No; nada en él era extraordinario, salvo el ligero contraste entre su alegre y festivo traje y la seriedad oficial que había en su rostro. Vestía un chaqué gris pálido, un chaleco, y llevaba sombrero de paja con una cinta casi azul. Su rostro, delgado, resultaba trigueño, y se prolongaba en una barba negra y corta que le daba un aire español y hacía echar de menos la gorguera isabelina. Fumaba un cigarrillo con parsimonia de hombre desocupado. Nada hacía presumir que aquel chaqué claro ocultaba una pistola cargada, que en aquel chaleco blanco iba una tarjeta de policía, que aquel sombrero de paja encubría una de las cabezas más potentes de Europa. Porque aquel hombre era nada menos que Valentín, jefe de la Policía parisiense, y el más famoso investigador del mundo. Venía de Bruselas a Londres para hacer la captura más comentada del siglo.

Flambeau estaba en Inglaterra. La Policía de tres países había seguido la pista al delincuente de Gante a Bruselas, y de Bruselas al Hock van Holland. Y se sospechaba que trataría de disimularse en Londres, aprovechando el trastorno que por entonces causaba en aquella ciudad la celebración del Congreso Eucarístico. No sería difícil que adoptara, para viajar, el disfraz de eclesiástico menor, o persona relacionada con el Congreso. Pero Valentín no sabía nada a  punto fijo. Sobre Flambeau nadie sabía nada a punto fijo.

Hace muchos años que este coloso del crimen desapareció súbitamente, tras de haber tenido al mundo en zozobra; y a su muerte, como a la muerte de Rolando, puede decirse que hubo una gran quietud en la tierra. Pero en sus mejores días —es decir, en sus peores días—, Flambeau era una figura tan estatuaria e internacional como el Káiser. Casi diariamente los periódicos de la mañana anunciaban que había logrado escapar a las consecuencias de un delito extraordinario, cometiendo otro peor.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Tres relatos del Padre Brown - G. K. Chesterton

En su mayoría, los relatos del padre Brown se publicaron originalmente en diversas revistas inglesas y americanas —como Cassell’s, Stroy-teller, Pall Mall o Nash’s— entre los años 1910 y 1935, y posteriormente se reunieron en cinco volúmenes sucesivos: El candor del padre Brown, La sagacidad del padre Brown, La incredulidad del padre Brown, El secreto del padre Brown y El escándalo del padre Brown.

Sin embargo, tras la muerte de Chesterton, aparecieron todavía varios relatos. El primero fue «La vampiresa del pueblo», que se publicó por primera vez en una edición privada de 1947 y que no se incluyó al final de El escándalo del padre Brown hasta 1951; a éste le siguieron «El secreto del padre Brown» y «El secreto de Flambeau», que pasaron a formar parte de El secreto del padre Brown.

«El caso Donnington» se descubrió en 1981. Se trata de una obra escrita en colaboración con el autor de novelas policíacas sir Arthur Pemberton (1863- 1950). Pemberton escribió la primera parte para el número de octubre de 1914 de la hoy olvidada revista The Premier. Por previo acuerdo, se enviaron las galeradas a Chesterton, quien introdujo al padre Brown en la historia y propuso una solución al misterio. Ésta última se publicó en el número de noviembre «La Máscara de Midas», que Chesterton escribió el último año de su vida, cuando estaba ya gravemente enfermo, no se descubrió hasta hace unos pocos años, en 1991, en forma de fotocopia del manuscrito original. El texto había sido mecanografiado por Dorothy Collins, en tiempos secretaria de Chesterton, e incluía numerosas correcciones de puño y letra y varias notas del propio escritor. En el encabezamiento, Collins escribió las indicaciones «Nueva serie, nº 2» y «No publicar»... 

El club de los suicidas - Robert Louis Stevenson

En el tiempo en que residió en Londres, el distinguido príncipe Florizel de Bohemia se ganó el afecto de todos con su trato seductor y una generosidad bien entendida. Era un hombre notable por lo que de él se sabía, y eso que sólo era parte de lo que en realidad hacía. Aunque de temperamento plácido en circunstancias normales, y acostumbrado a tomarse la vida con tanta filosofía como cualquier campesino, el príncipe de Bohemia también sentía inclinación por modos de vida más aventureros y excéntricos de aquellos a los que estaba destinado por su nacimiento. A veces, si estaba desanimado y no se representaba ninguna comedia divertida en alguno de los teatros londinenses, y si la estación del año impedía la práctica de esos deportes al aire libre en los que superaba a todos sus contrincantes, mandaba llamar a su confidente y caballerizo mayor, el coronel Geraldine, y le ordenaba prepararse para hacer una ronda nocturna. El caballerizo mayor era un joven oficial de disposición valiente e incluso temeraria. Recibía con agrado la invitación y se apresuraba a disponerlo todo. La larga práctica, unida a un considerable conocimiento de la vida, le habían dotado de una habilidad singular para el disfraz: sabía disimular no sólo su rostro y porte, sino también su voz y casi sus pensamientos, para adaptarlos a los de cualquier rango, carácter o nacionalidad; y de ese modo desviaba la atención del príncipe, y a veces lograba que los admitieran en los círculos más extraños. Las autoridades civiles nunca supieron de aquellas aventuras secretas: el valor imperturbable del uno y la iniciativa y la caballerosa devoción del otro les habían sacado de muchas situaciones peligrosas, y con el paso del tiempo su confianza fue en aumento.

Una tarde de marzo, un repentino chaparrón de aguanieve les obligó a refugiarse en un bar de ostras muy cerca de Leicester Square. El coronel Geraldine iba vestido y maquillado como un periodista de tercera, mientras que el príncipe, como de costumbre, había alterado su aspecto mediante la adición de unas patillas falsas y un par de gruesas cejas adhesivas. Estas le daban un aspecto tan curtido y desgreñado que, tratándose de una persona de su elegancia, constituían un disfraz impenetrable. Ataviados de aquel modo, el jefe y su ayudante saborearon su brandy con soda con total seguridad...

jueves, 10 de diciembre de 2015

Bartleby el escribiente - Herman Melville

SOY un hombre de cierta edad. En los últimos treinta años, mis actividades me han puesto en íntimo contacto con un gremio interesante y hasta singular, del cual, entiendo, nada se ha escrito hasta ahora: el de los amanuenses o copistas judiciales. He conocido a muchos, profesional y particularmente, y podría referir diversas historias que harían sonreír a los señores benévolos y llorar a las almas sentimentales. Pero a las biografías de todos los amanuenses prefiero algunos episodios de la vida de Bartleby, que era uno de ellos, el más extraño que yo he visto o de quien tenga noticia. De otros copistas yo podría escribir biografías completas; nada semejante puede hacerse con Bartleby. No hay material suficiente para una plena y satisfactoria biografía de este hombre. Es una pérdida irreparable para la literatura. Bartleby era uno de esos seres de quienes nada es indagable, salvo en las fuentes originales: en este caso, exiguas. De Bartleby no sé otra cosa que la que vieron mis asombrados ojos, salvo un nebuloso rumor que figurará en el epílogo.

Antes de presentar al amanuense, tal como lo vi por primera vez, conviene que registre algunos datos míos, de mis empleados, de mis asuntos, de mi oficina y de mi ambiente general. Esa descripción es indispensable para una inteligencia adecuada del protagonista de mi relato. Soy, en primer lugar, un hombre que desde la juventud ha sentido profundamente que la vida más fácil es la mejor. Por eso, aunque pertenezco a una profesión proverbialmente enérgica y a veces nerviosa hasta la turbulencia, jamás he tolerado que esas inquietudes conturben mi paz. Soy uno de esos abogados sin ambición que nunca se dirigen a un jurado o solicitan de algún modo el aplauso público. En la serena tranquilidad de un cómodo retiro realizo cómodos asuntos entre las hipotecas de personas adineradas, títulos de renta y acciones. Cuantos me conocen, me consideran un hombre eminentemente seguro. El finado Juan Jacobo Astor, personaje muy poco dado a poéticos entusiasmos, no titubeaba en declarar que mi primera virtud era la prudencia; la segunda, el método. 

Las Venas Abiertas de América Latina - Eduardo Galeano

La publicación del libro (1971) coincide con una época plagada de enfrentamientos sociales, políticos e ideológicos en América Latina. Entonces, Galeano trabajaba como periodista, editando libros, y estaba empleado en el Departamento de Publicaciones de la Universidad de la República. Según Galeano, tardó "cuatro años de investigación y recolección de la información que necesitaba, y unas noventa noches en escribir el libro".1 En 1973, poco después de la publicación, tuvo lugar golpe de Estado en Uruguay, con la consiguiente instauración de una dictadura cívico-militar, la cual forzó a Galeano al exilio. Como resultado de la perspectiva de izquierda del libro, fue censurado durante los gobiernos militares de Chile (deAugusto Pinochet), Argentina (de Jorge Rafael Videla) y el mismo Uruguay. En todas estas dictaduras, en extremo violentas se hallaba la mano y el respaldo de uno de los imperios denunciados por Galeano: los Estados Unidos de América. Es necesario aclarar que esta situación se daba en el contexto mundial de la Guerra Fría.

lunes, 7 de diciembre de 2015

La institución imaginaria de la sociedad - Cornelius Castoriadis

Este libro podrá parecer heterogéneo. Lo es, en un sentido, y algunas explicaciones sobre las circunstancias de su composición pueden ser útiles al lector.


Su primera parte está formada por el texto «Marxismo y teoría revolucionaria», publicado en «Socialisme ou Barbarie» desde abril de 1964 hasta junio de 1965'. Este texto era a su vez la amplificación interminable de una «Nota sobre la filosofía y la teoría marxistas de la historia», que acompañaba a «El movimiento revolucionario bajo el capitalismo moderno» y fue difundida al mismo tiempo que éste en el interior del grupo Socialisme ou Barbarie (primavera de 1959). Cuando se suspendió la publicación de «Socialisme ou Barbarie», la continuación, no publicada de «Marxismo y teoría revolucionaria», en gran parte ya redactada, quedó entre mis papeles.

El tambor de hojalata - Günter Grass

Pues sí: soy huésped de un sanatorio. Mi enfermero me observa, casi no me quita la vista de encima; porque en la puerta hay una mirilla; y el ojo de mi enfermero es de ese color castaño que no puede penetrar en mí, de ojos azules. Por eso mi enfermero no puede ser mi enemigo. Le he cobrado afecto; cuando entra en mi cuarto, le cuento al mirón de detrás de la puerta anécdotas de mi vida, para que a pesar de la mirilla me vaya conociendo. El buen hombre parece apreciar mis relatos, pues apenas acabo de soltarle algún embuste, él, para darse a su vez a conocer, me muestra su última creación de cordel anudado. Que sea o no un artista, eso es aparte. Pero pienso que una exposición de sus obras encontraría buena acogida en la prensa, y hasta le atraería algún comprador.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Mecanismo psíquicos del poder. Teoría sobre la sujeción - Judith Butler

Como forma de poder, el sometimiento es paradójico. Una de las formas familiares y agónicas en que se manifiesta el poder consiste en ser dominado/a por un poder externo a uno/a. Pero si, siguiendo a Foucault, entendemos el poder como algo que también forma al sujeto, que le proporciona la misma condición de su existencia y la trayectoria de su deseo, entonces el poder no es solamente algo a lo que nos oponemos, sino también, de manera muy marcada, algo de lo que dependemos para nuestra existencia y que abrigamos y preservamos en los seres que somos. La teoría foucaultiana otorga poco protagonismo al ámbito de la psique y no explora el poder en esta doble valencia de subordinación y producción. Si la sumisión es una condición de la sujeción, resulta pertinente preguntar: ¿cuál es la forma psíquica que adopta el poder? Judith Butler acomete el proyecto de elaborar una teoría de la psique para acompañar a la teoría del poder, tarea que los autores adscritos tanto a la ortodoxia foucaultiana como a la psicoanalítica han eludido. El sometimiento consiste precisamente en esta dependencia fundamental ante un discurso que no hemos elegido, pero que, paradójicamente, inicia y sustenta nuestra potencia.

El Tao de la liberación. Una ecología de la transformación - Mark Hathaway y Leonardo Boff

Conforme se va desarrollando nuestro nuevo siglo hay dos procesos que tendrán un gran impacto en el futuro bienestar de la humanidad. Uno de ellos es el ascenso del capitalismo global; el otro es la creación de comunidades sostenibles basadas en la práctica del diseño ecológico.

El capitalismo global tiene que ver con redes electrónicas de flujos financieros y de información; el ecodiseño, con redes ecológicas de flujos materiales y de energía. La finalidad que persigue la economía global, en su forma actual, consiste en potenciar al máximo la riqueza y el poder de sus élites; la finalidad del ecodiseño es potenciar al máximo la sostenibilidad del tejido de la vida. Estos dos escenarios se encuentran en la actualidad enfrentados
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La nueva economía, que ha surgido a partir de la revolución debida a la tecnología de la información de las tres últimas décadas, se estructura en gran parte en torno a redes de flujos financieros. Unas sofisticadas tecnologías de la información y la comunicación permiten al capital financiero moverse rápidamente por todo el globo en incesante búsqueda de oportunidades de inversión. El sistema se basa en modelos informatizados que gestionan la enorme complejidad producida por una rápida desregulación y una mareante variedad de nuevos instrumentos financieros.

Esta economía es tan compleja y turbulenta que desafía el análisis en términos económicos convencionales. Lo que en realidad tenemos es un casino global manejado electrónicamente. Quienes juegan en este casino no son oscuros especuladores, sino importantes bancos de inversión, fondo de pensiones, empresas multinacionales y fondos de inversión organizados, precisamente, con finalidad de manipulación. El llamado mercado global no es en rigor un mercado en absoluto, sino una red de máquinas programadas de acuerdo con un solo valor —ganar dinero— con exclusión de todos los demás valores. Lo cual significa que la globalización económica ha excluido sistemáticamente de los negocios todas las dimensiones éticas. 

viernes, 4 de diciembre de 2015

Oliver Twist - Charles Dickens

Es la primera novela en lengua inglesa que tiene a un niño como protagonista. Asimismo, destaca por su tratamiento del mundo de los criminales y sus sórdidas vidas, prácticamente carente de Romanticismo. Oliver Twist es una de las primeras novelas sociales de la historia de la literatura, pues llama la atención a sus lectores sobre varios males sociales de la época, tales como eltrabajo infantil o la utilización de niños para cometer delitos. Dickens se burla de la hipocresía de su época tratando estos temas tan serios con sarcasmo y humor negro. La novela pudo haber sido inspirada por la historia de Robert Blincoe, un huérfano cuyo relato sobre la dureza de su vida como trabajador infantil en un molino de algodón tuvo una gran difusión en los años 1830.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

El fin de las certidumbres - Ilya Prigogine

El Premio Nobel de Química, Ilya Prigogine, enfrenta el determinismo científico preguntándose si el futuro está dado o se encuentra en construcción permanente. Este dilema lleva a considerar el tiempo como variable fundamental de la realidad. Los intentos de aplicar el evolucionismo darwiniano al universo de la física introduce la noción del tiempo, pero entra en contradicción con la física newtoniana, que establece equivalencia entre pasado y futuro; de esta manera la flecha del tiempo se ha reducido a la fenomenología. Para Einstein, el tiempo era una ilusión. Sin embargo, el desarrollo de la física del no-equilibrio y la dinámica de los sistemas inestables nos lleva a la idea del caos y obliga a reafirmar la teoría del tiempo de Galileo y lo relaciona con la irreversibilidad.

Esta obra se refiere al rompimiento entre pasado y futuro que afirma la física tradicional, mecánica y cuántica y la teoría de la relatividad. Cuando se incorpora la inestabilidad surgen las posibilidades. El fin de este libro es presentar los cambios habidos en la física y su efecto en la teoría general de la ciencia y la epistemología.