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jueves, 26 de noviembre de 2015

El cerebro sintiente - Francisco Mora

A ciertos niveles de estructura y función cerebral, y su puestas unas influencias sensoriales y afectivas normales, todos los individuos biológicos codifican en sus cerebros conductas y funciones que podríamos llamar personales o genuinas y otras que podríamos llamar universales. Entre es tas últimas están la ingesta de alimentos y de bebida, la lucha y defensa ante depredadores o «enemigos», la sexualidad y otras menos básicas pero igualmente importantes para el hombre y los animales superiores, como son, por ejemplo, el juego. To das ellas tienen un correlato directo y común en el cerebro que son los mecanismos que codifican para la emoción.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Contra los académicos - San Agustín

En los primeros días del mes de agosto del año 386 san Agustín toma la decisión de retirarse de su carrera de profesor de Retórica, en Milán, con todo lo que esto comportaba: abandonar honores, relaciones sociales, riqueza y bienestar material, para entregarse única y exclusivamente a Cristo. A partir de ese momento se decide a presentar oficialmente su dimisión como profesor de Retórica. Para ello le era preciso justificar con razones sólidas dicha dimisión. Aducirá cierta dificultad en el respirar unida a fuertes dolores de pecho y ausencia de voz.

Agustín deseaba retirarse de su cátedra de Retórica sin llamar la atención. Ahora bien, las vacaciones de verano comenzaban el 23 de agosto. No le quedaban, pues, más que quince días de trabajo. A finales de agosto se retira a Casiciaco, una casa de campo que Verecundo, amigo suyo y profesor de Gramática, había puesto a su disposición. Agustín, en ese momento, tenía necesidad de descanso físico, pero, sobre todo, tenía necesidad de paz y calma de espíritu. Deseaba vivir lo que en latín se denominaba «secesus», es decir, una separación voluntaria de todas sus obligaciones para encontrarse consigo mismo y rehacer su vida.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Lógica del Sentido - Gilles Deleuze

Tanto en Alicia como en Al otro lado del espejo, se trata de una categoría de cosas muy especiales: los acontecimientos, los acontecimientos puros. Cuando digo «Alicia crece» quiero decir que se vuelve mayor de lo que era. Pero por ello también, se vuelve más pequeña de lo que es ahora. Por supuesto no es a la vez más grande y más pequeña. Pero es a la vez que ella lo deviene. Ella es mayor ahora, era más pequeña antes. Pero es a la vez, al mismo tiempo, que se vuelve mayor de lo que era, y que se hace más pequeña de lo que se vuelve. Tal es la simultaneidad de un devenir cuya propiedad es esquivar el presente. En la medida en que se esquiva el presente, el devenir no soporta la separación ni la distinción entre el antes y el después, entre el pasado y el futuro. Pertenece a la esencia del devenir avanzar, tirar en los dos sentidos a la vez: Alicia no crece sin empequeñecer, y a la inversa. El buen sentido es la afirmación de que, en todas las cosas, hay un sentido determinable; pero la paradoja es la afirmación de los dos sentidos a la vez.


Platón nos invita a distinguir dos dimensiones: 1.º) la de las cosas limitadas y medidas, de las dualidades fijas, sean permanentes o temporales, pero suponiendo siempre paradas como reposos, establecimientos presentes asignaciones de sujetos: tal sujeto tiene tal grandor, tal pequeñez en tal momento; 2.º) y luego un puro devenir sin medida, un puro devenir-loco que no se detiene jamás, en los dos sentidos a la vez, esquivando siempre el presente, haciendo coincidir el futuro y el pasado, el más y el menos, lo demasiado y lo insuficiente en la simultaneidad de una materia indócil («más caliente y más frío avanzan siempre y nunca permanecen, mientras que la cantidad definida es parada, y no puede avanzar sin dejar de ser»; «lo más joven se vuelve más viejo que lo más viejo, y lo más viejo, más joven que lo más joven, pero acabar este devenir, es precisamente aquello de lo que no son capaces, pues si lo acabaran, dejarían de devenir, serían...

domingo, 15 de noviembre de 2015

Academy 7 - Anne Osterlund

Con un pasado demasiado terrible como para contar, y un sombrío y solitario futuro por delante, Aerin Renning descubre con asombro, que se ha ganado un lugar en la escuela más exclusiva del universo. Aerin sobresale en todo en la Academia 7, excepto en debate, donde Dane Madousin — hijo de uno de los hombres más poderosos de la Alianza — constantemente la sobrepasa. Afortunadamente Aerin lo burla consecuentemente en combate.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Memorias de una Geisha - Arthur Golden


La protagonista, Chiyo, y su hermana mayor, Satsu, viven en un pueblo a las orillas del Mar del Japón, Yoroido. Son conducidas a Gion por un hombre llamado señor Bekku. Satsu es vendida a un burdel y Chiyo a una okiya (una casa para las geishas). Chiyo se hace amiga de Calabaza, una muchacha que llevaba unos meses más que ella. Después de varios años, Calabaza se convierte en la hermana menor de Hatsumono y debido a ello, Hatsumono le prohíbe hablar con Chiyo. Debido a sus inusuales ojos, de color azul grisáceo, Chiyo va a convertirse en geisha, a pesar de la rivalidad de Hatsumono,  la única geisha actual de la okiya Nitta. La arrogante Hatsumono advierte el potencial de Chiyo, ya que representa una posible competencia. Chiyo queda reducida al papel de sirvienta de la okiya, perdiendo sus posibilidades de convertirse en geisha a causa de las maquinaciones de Hatsumono.

Paula - Isabel Allende


Paula es una descarnada memoria que se lee sin respirar, como una novela de suspenso. A partir de una experiencia trágica, Isabel Allende escribe estas páginas conmovedoras. En diciembre de 1991, su hija Paula cayó enferma de gravedad y poco después entró en estado de coma. En el hospital la autora comienza a contar la leyenda de su familia para su hija inerte: "¿Dónde andas, Paula ¿Cómo serás cuando despiertes? ¿Tendrás memoria o tendré que contarte pacientemente los veintiocho años de tu vida y los cuarenta y nueve de la mía?"

+100 Tips de Lenguaje Corporal - LenguajeCorporal.org

Es un PDf con los mejores tips de Lenguaje Corporal hecho por la página LenguajeCorporal.org. 

Tip #18: Durante una negociación, siéntate en la silla que se encuentre más lejos de la puerta. Es la que tiene más poder.
Tip #14: Si te "presentan" el rostro con una mano, estás dispuestos a escucharte.
Tip #4: No importa lo atractivo que sea su escote, no lo mires directamente.

domingo, 8 de noviembre de 2015

El mundo como voluntad y representación II - Arthur Schopenhauer

El carácter específicamente complementario de este volumen tiene como consecuencia inevitable una cierta dispersión de sus contenidos. Los capítulos sobre los más diversos temas de desigual relevancia se suceden sin que se encuentre a veces una ilación entre ellos. La causa es obvia: la unidad del volumen se la da su referencia al primero y su estructura es la de los libros que complementa. Esta es la razón por la que no me planteo aquí hacer un estudio introductorio propiamente dicho; pues un estudio tal solo tiene sentido como introducción a la obra en su totalidad y en cuanto una unidad. Me limitaré, pues, a dar un repaso general a este volumen que sirva como una especie de índice ampliado.

Como se dijo, el segundo volumen de El mundo consta de cuatro partes bien diferenciadas, dedicadas a complementar respectivamente cada uno de los libros del primer volumen. Schopenhauer no consideró oportuno añadir unos complementos especiales a la Crítica de la filosofía kantiana, por lo que rehizo esta parte, que fue la única del primer volumen que sufrió modificaciones importantes. Esta segunda parte es más voluminosa que la anterior (743 páginas frente a las 633 de primer volumen); y mucho más lo habría sido, si no fuera porque Schopenhauer había publicado ya antes los escritos Sobre la voluntad en la naturaleza y Los dos problemas fundamentales de la ética. Estas dos obras son parte integrante de los Complementos a los libros segundo y cuarto, respectivamente.

Schopenhauer las da por supuestas para evitar reiteraciones, remitiendo a su lectura a efectos de completar lo que aquí expone. Ellas son, pues, los «complementos a los Complementos»

El mundo como voluntad y representación I - Arthur Schopenhauer

El 28 de marzo de 1818 Schopenhauer escribe una carta al editor Brockhaus de Leipzig. En ella le propone la publicación de su manuscrito titulado El mundo como voluntad y representación. En esa fecha Schopenhauer acaba de cumplir treinta años y es un perfecto desconocido; pues, aunque no se trata de su primera publicación, las dos anteriores han pasado prácticamente desapercibidas. Ello no obsta para que presente su obra al editor en unos términos que pocos autores consagrados se atreverían a emplear: 

  Mi obra es, pues, un nuevo sistema filosófico: pero nuevo en el pleno sentido de la palabra: no una nueva exposición de lo ya existente sino una serie de pensamientos con un grado máximo de coherencia, que hasta ahora no se le han venido a la mente a ningún hombre. Estoy firmemente convencido de que el libro en el que he realizado el arduo trabajo de comunicarlos a los demás será uno de aquellos que luego se convierten en fuente y ocasión de un centenar de otros libros.

Las palabras de Schopenhauer fueron, ciertamente, profética pero a muy largo plazo. Brockhaus tuvo que arrepentirse en reiteradas ocasiones de haber publicado el libro, que apareció en diciembre de ese mismo año con fecha de 1819, como se volvería a arrepentir de publicar la segunda edición, ya que tanto una como otra fueron un fracaso en ventas2. Según el contrato se editarían no más de 800 ejemplares; el autor recibiría un ducado por cada pliego (en total, 40) más diez ejemplares de la obra impresa3. La obra constaba de cuatro libros en los que se trataba alternativamente el mundo como representación y el mundo como voluntad desde diferentes puntos de vista. De este modo, el primer libro presentaba una teoría del conocimiento; el segundo, una metafísica; el tercero, una teoría estética; y el cuarto, una ética. A los cuatro libros se añadía un amplio Apéndice sobre la filosofía kantiana. En la segunda edición, aparecida en 1844, la obra duplicó sus páginas, al incorporarle Schopenhauer un segundo volumen de Complementos a los cuatro libros. 

viernes, 6 de noviembre de 2015

El hombre en busca de sentido - Viktor Frankl

Un psicólogo en un campo de concentración». Este libro no pretende presentar un informe sobre hechos y acontecimientos históricos, sino un relato de vivencias personales, unas experiencias vividas por millones de personas. Es la historia de un campo de concentración «vista desde dentro», contada por uno de sus supervivientes.

No se detiene en detallar el interminable catálogo de las monstruosas atrocidades cometidas, que ya han sido suficiente y prolijamente descritas (aunque no siempre y todos las creyeran); más bien se detiene en narrar la otra lista interminable de los menudos tormentos diarios. O para decirlo en otras palabras, intenta dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cómo afectaba el día a día en un campo de concentración en la mente, en la psicología, del prisionero medio?

La mayoría de los sucesos que aquí se describen ocurrieron en los pequeños campos1 –donde se llevó a cabo la mayor parte del exterminio real–, y no en los campos grandes y famosos. Tampoco cuenta el testimonio del sufrimiento y la muerte de los héroes y los mártires, ni de los prisioneros con renombre, ni la crueldad de los kapos2 –prisioneros que disfrutaban de privilegios especiales por gozar de la confianza de los guardias de las SS. 

Por lo tanto, nos ocuparemos de los sacrificios, los tormentos y la muerte de la incontable legión de víctimas anónimas y olvidadas, y relegaremos a un segundo plano el dolor de los poderosos. El relato se acerca a los prisioneros corrientes y molientes, aquellos sin ningún brazalete distintivo en sus mangas, los que exasperaban el desprecio de los kapos.

Mientras esos simples prisioneros no tenían nada o casi nada que llevarse a la boca, los kapos jamás pasaban hambre; de hecho, muchos kapos disfrutaban de mayor fortuna en su estancia en el campo que en el resto de sus vidas, tanto antes como después del cautiverio. A menudo trataban a los prisioneros con mayor crueldad que los propios guardianes, y los golpeaban con más saña que los hombres de las SS. A nadie le extrañaba esa conducta, pues los kapos eran escogidos entre los prisioneros cuyo carácter y actitud presagiaban este tipo de comportamientos, y en el caso de no cumplir esas expectativas, inmediatamente eran degradados de sus funciones. En poco tiempo se convirtieron en una réplica de los guardias del campo y de los miembros de las SS, hasta el punto de poderlos incluir en su mismo perfil psicológico. 

El Segundo Sexo - Simone de Beauvoir

DURANTE mucho tiempo dudé en escribir un libro sobre la mujer. El tema es irritante, sobre todo para las mujeres; pero no es nuevo. La discusión sobre el feminismo ha hecho correr bastante tinta; actualmente está punto menos que cerrada: no hablemos más de ello. Sin embargo, todavía se habla. Y no parece que las voluminosas estupideces vertidas en el curso de este último siglo hayan aclarado mucho el problema. Por otra parte, ¿es que existe un problema? ¿En qué consiste? ¿Hay siquiera mujeres? Cierto que la teoría del eterno femenino cuenta todavía con adeptos; estos adeptos cuchichean: «Incluso en Rusia, ellas siguen siendo mujeres.» Pero otras gentes bien informadas -incluso las mismas algunas veces- suspiran: «La mujer se pierde, la mujer está perdida.» Ya no se sabe a ciencia cierta si aún existen mujeres, si existirán siempre, si hay que desearlo o no, qué lugar ocupan en el mundo, qué lugar deberían ocupar. «¿Dónde están las mujeres?», preguntaba recientemente una revista no periódica1. Pero, en primer lugar, ¿qué es una mujer? «Tota mulier in utero: es una matriz», dice uno [TOTA MULIER EST IN UTERO: «Toda la mujer consiste en el útero». 

Para indicar que la mujer está condicionada por su constitución biológica.] Sin embargo, hablando de ciertas mujeres, los conocedores decretan: «No son mujeres», pese a que tengan útero como las otras. Todo el mundo está de acuerdo en reconocer que en la especie humana hay hembras; constituyen hoy, como antaño, la mitad, aproximadamente, de la Humanidad; y, sin embargo, se nos dice que «la feminidad está en peligro»; se nos exhorta: «Sed mujeres, seguid siendo mujeres, convertíos en mujeres.» Así, pues, todo ser humano hembra no es necesariamente una mujer; tiene que participar de esa realidad misteriosa y amenazada que es la feminidad. Esta feminidad ¿la secretan los ovarios? ¿O está fijada en el fondo de un cielo platónico? ¿Basta el frou-frou de una falda para hacer que descienda a la Tierra? Aunque ciertas mujeres se esfuerzan celosamente por encarnarla, jamás se ha encontrado el modelo. Se la describe de buen grado en términos vagos y espejeantes que parecen tomados del vocabulario de los videntes... 

martes, 3 de noviembre de 2015

Kant y el problema de la metafísica - Martin Heidegger

El recurso así buscado llevó a que se expusiera la Crítica de la razón pura en el horizonte del interrogante de El ser y el tiempo, con el inconveniente, en cambio, de que se había sometido la cuestión kantiana a una problemática que le era ajena, por más que la ocasionara.

Éste fue escrito inmediatamente después de la clausura del 2º curso universitario de Davos (17 de marzo-6 de abril de 1929), a partir de los trabajos que tenía preparados (ver prólogo a la primera edición). El apéndice de la presente edición trae el compendio, por mí dispuesto, de mis tres conferencias de Davos sobre “La crítica de la razón pura de Kant y la tarea de la fundamentación de la metafísica”.

También en ese apéndice he insertado un informe sobre la disputación entre Ernst Cassirer y yo, con ocasión de las conferencias por nosotros dichas. Cassirer habló en tres de ellas sobre antropología filosófica, refiriéndose al problema del espacio, del lenguaje y de la muerte.

Mi libro sobre Kant no deja de ser una introducción laboriosa a un rodeo cuestionable, aún en pie, sobre el acierto de la problemática planteada en El ser y el tiempo. La creciente ansiedad inconfesada ante el pensamiento no permite ya que se pase por alto el examen del olvido de las cuestiones sobre el ser que plaga a la época.

Doy las gracias de una manera especial a mi editor, el señor Vittorio Klostermann, doctor honoris causa en jurisprudencia y en filosofía, por el interés que desde siempre ha manifestado por este libro. Extiendo también mis gracias a la señora doctora Hildegard Feick (Wiesbaden) y al catedrático doctor Fr.-W. von Herrmann (Friburgo de Brisgovia) por su cuidadosa labor en la corrección. 

Meditaciones - Marco Aurelio

Marco Aurelio nació en Roma el 26 de abril del año 121. Murió en Vindobona (Viena) el 17 de marzo del 180. Entre esas dos fechas, interdistantes casi sesenta años, y esos dos escenarios geográficos —una acomodada mansión patricia en la metrópolis imperial y, al otro lado, un campamento militar en la turbulenta frontera danubiana—, está enmarcada la vida de este extraño personaje, filósofo y emperador.

Estuvo al frente del Imperio Romano veinte años y fue un gran gobernante, el último emperador de lo que historiadores próximos consideraron como la Edad de Oro del Imperio. Sus apuntes personales, las Meditaciones, están escritos a lo largo de sus últimos años de vida. Estas notas filosóficas adquieren su dimensión dramática definitiva referidas a su trasfondo biográfico. La coherencia entre su conducta y sus reflexiones confirma la magnanimidad personal de Marco Aurelio, que fue, según Herodiano (I 2, 4), «el único de los emperadores que dio fe de su filosofía no con palabras ni con afirmaciones teóricas de sus creencias, sino con su carácter digno y su virtuosa conducta».

El papel histórico del rey filósofo o, más sencillamente, del filósofo con actuación política, es arriesgado por la tensión perenne entre las urgencias de la praxis concreta y la abstracta ética filosófica. En el mundo romano podemos encontrar dos figuras políticas interesantes desde esta perspectiva: la del estoico Séneca, ambiguo y retórico, y la de este estoico emperador, cuyo rasgo distintivo es, como A. Puech afirmaba, la sinceridad. Todo eso justifica que, según el uso tradicional, anotemos los datos más notables de su biografía, precediendo al estudio de sus escritos.  

domingo, 1 de noviembre de 2015

Las Palabras y las cosas - Michael Focault

Este libro nació de un texto de Borges. De la risa que sacude, al leerlo, todo lo familiar al pensamiento —al nuestro: al que tiene nuestra edad y nuestra geografía—, trastornando todas las superficies ordenadas y todos los planos que ajustan la abundancia de seres, provocando una larga vacilación e inquietud en nuestra práctica milenaria de lo Mismo y lo Otro. Este texto cita "cierta enciclopedia china" donde está escrito que "los animales se dividen en a] pertenecientes al Emperador, b] embalsamados, c] amaestrados, d] lechones, e] sirenas, f] fabulosos, g] perros sueltos, h] incluidos en esta clasificación, i] que se agitan como locos, j] innumerables, k] dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l] etcétera, m] que acaban de romper el jarrón, n] que de lejos parecen moscas".*

En el asombro de esta taxinomia, lo que se ve de golpe, lo que, por medio del apólogo, se nos muestra como encanto exótico de otro pensamiento, es el límite del nuestro: la imposibilidad de pensar esto.

Así, pues, ¿qué es imposible pensar y de qué imposibilidad se trata? Es posible dar un sentido preciso y un contenido asignable a cada una de estas singulares rúbricas; es verdad que algunas de ellas comprenden seres fantásticos —animales fabulosos o sirenas—; pero justo al darles un lugar aparte, la enciclopedia china localiza sus poderes de contagio; distingue con todo cuidado entre los animales reales (que se agitan como locos o que acaban de romper el jarrón) y los que sólo tienen su sitio en lo imaginario. Se conjuran las mezclas peligrosas, los blasones y las fábulas vuelven a su alto lugar; nada de inconcebible anfibia, nada de alas con zarpas, nada de inmunda piel escamosa, nada de estos rostros polimorfos y demoniacos, nada de aliento en flamas. Aquí la monstruosidad no altera ningún cuerpo real, en nada modifica el bestiario de la imaginación; no se esconde en la profundidad de ningún poder extraño. 

Poder y Ciudadanía - Maximiliano Figueroa

Antes de presentar la tesis central de este escrito me gustaría ofrecer unas aclaraciones preliminares. Este trabajo fue concebido como parte de un proyecto más amplio, al interior del cual cobra su más pleno sentido y que espero pronto pueda convertirse en un libro, denominado «El soberano melancólico: políticas de (in)distinción entre el ser humano y el animal en la soberanía moderna». El proyecto, basado en mi tesis doctoral, comienza examinando los argumentos que justifican la investidura y dignidad del soberano en la Inglaterra de Jacobo I y Carlos I, en el siglo xvii, y culmina indagando las afinidades electivas entre esa investidura y la manera en que, en nuestros días, investimos de dignidad y derechos al ser humano. En términos generales, la pregunta guía es la siguiente: ¿cuál es el rol de la distinción entre el ser humano y el animal en los fundamentos de la soberanía moderna? Y, más específicamente: ¿por qué, para asegurar nuestra libertad y nuestra vida, la soberanía moderna excluye al animal, y al mismo tiempo recurre a él, para dar forma al ámbito de lo político? El presente trabajo formula estas preguntas atendiendo al vocabulario y preocupaciones propias de Thomas Hobbes, el padre intelectual del Estado soberano moderno, pero responde además a la situación concreta en la que fue presentado noviembre de 2011, en el contexto de una crisis económica global y de las tensiones en torno a la educación universitaria en Chile.  

Historia de la Guerra del Poliponeso - Tucidides

Las contiendas libradas entre Atenas y Esparta, las dos poleis más importantes de la Hélade, tuvieron varias fases y alguna interrupción; se firmó, alguna vez, la paz, y se reanudaron las hostilidades; por eso suele hablarse de guerras del Peloponeso, en plural. Los acontecimientos bélicos más importantes fueron los siguientes: guerra de Arquidamo (del año —431 al —421), llamada así por el rey espartano de este nombre; paz de Nicias, acordada, en el —421, entre Atenas y Esparta; se pretendía que fuese una paz de 50 años, pero pronto fue quebrantada; cuarta guerra siciliana (del —415 al —413); en el —413, la flota ateniense fue aniquilada en el puerto de Siracusa y también destruido el ejército de tierra ateniense; guerra de Deceia, entre el —413 y el —404, fecha esta última en que Atenas fue derrotada totalmente: se instaura en Atenas una oligarquía títere de Esparta, llamada el Gobierno de los Treinta Tiranos.

Como quiera que son los mismos griegos quienes mejor nos enseñan las cosas que a ellos atañen, vamos a citar unas líneas de Platón sobre este tiempo y sus avalares: «Siendo yo joven, pasé por la misma experiencia que otros muchos; pensé dedicarme a la política tan pronto como llegara a ser dueño de mis actos; y he aquí las vicisitudes de los asuntos públicos de mi patria a que hube de asistir. Siendo de general censura el régimen político a la sazón imperante, se produjo una revolución;2 al frente de este movimiento revolucionario se instauraron como caudillos cincuenta y un hombres: diez en el Pireo y once en la capital, a cargo de los cuales estaba la administración pública en lo referente al ágora y a los asuntos municipales, mientras que treinta se instauraron con plenos poderes al frente del gobierno en general.3 Se daba la circunstancia de que algunos de éstos eran allegados y conocidos míos,4 y en consecuencia requirieron al punto mi colaboración, por entender que se trataba de actividades que me interesaban.