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lunes, 27 de marzo de 2017

El Escudero de Dios - Terry Nance

Una noche en 1982, sentí grandes deseos de estar a solas con el Señor. Me dirigí a la sala y comencé a orar. Súbitamente sentí en mi espíritu que debía leer la historia de David y Saúl. Yo sabía que el Señor me iba a revelar algo. Al comenzar a leer llegué a 1 SamueI16:21: y viniendo David a Saúl, estuvo delante de él; y él le amó mucho, le hizo un paje de armas. De repente el Señor iluminó la palabra paje de armas o escudero en mi espíritu. Él me dijo: "Te he llamado a ser el escudero del Pastor Caldwell". ¿Qué hace un escudero? En los tiempos del Antiguo Testamento, el escudero era el responsable de llevar el escudo de su amo en medio de la batalla. Él tenía la gran responsabilidad de velar por la seguridad del oficial. En ese momento de mi vida, Dios estaba poniendo mis prioridades en orden. Es mi oración que, al leer este libro, Él haga lo mismo en ti.

Todo lo que podríamos haber sido Tú y Yo, si no fuéramos Tú y Yo - Albert Espinosa

Mi don… Es difícil de explicar. Cómo aprendí a utilizarlo es mucho más extraño de relatar. Pero deseo hacerlo. Deseo contároslo. Hay cosas, detalles pequeños que forman parte de uno mismo y te hacen ser como eres. Y el don era algo que me definía. Aunque lo utilizaba muy poco. Hacía que me sintiera más vivo. Si hubiera tenido conectado el don cuando vi a la chica del teatro quizá no hubiera experimentado lo mismo por ella. Lo que sentí fue primario, fue muy auténtico. Cómo la podía añorar tanto sin conocerla. El ser humano es mágico e indescriptible. Notaba algo especial al volver a recordarla. Una confianza que no debe surgir entre desconocidos pero que a veces existe y es más intensa que la que sientes por alguien que forma parte de tu entorno desde hace más de veinte años. Ella no se había percatado de mi presencia, no había sentido cómo mis ojos no le habían quitado la mirada ni un solo instante...

domingo, 26 de marzo de 2017

Las Arenas del Alma - Dante Gebel

Creo que los que crecimos en alguna iglesia y dibujamos garabatos imaginarios con el dedo en algún banco dominical, tuvimos un momento en el que algún predicador nos impactó por primera vez. Entre las decenas de sermones aburridos y sin sentido, tuvo que haber uno especial, uno que llamara nuestra atención de adolescentes. Haz un esfuerzo por recordar. Tuvo que haber uno. Yo recuerdo ese momento. En mis tiempos de juventud no teníamos grandes invitados. El «tráfico de ovejas» era una utopía. Uno podía pasarse toda una vida en el asiento de una con-gregación sin siquiera enterarse de que existían otras iglesias en el resto del planeta. Después de todo, el cielo ya tenía bastante con alistar un buen lugar para los setenta y tres hermanos de la congregación. A quién podía ocurrírsele que el paraíso admitiría extraños de otra denominación?

El Código del Campeón - Dante Gebel

«Muchacho, Dios nunca usará a una persona como usted». El hombre estaba enojado, y su dedo huesudo me señalaba sin piedad. La frase fue lapidaria, incisiva, categórica. Su acento alemán estaba más acentuado que nunca, tal vez porque el nerviosismo escarbó en sus raíces más profundas. Ese pastor estaba enfadado, pero su sentencia hipotecaría mi futuro por mucho tiempo. Una frase así, solo hace que un muchacho de quince años crea que definitivamente es un fracaso. En esencia, este es un libro de códigos secretos, de esas cosas que siempre quisiste preguntar y, como no te animabas, terminabas creyendo que eras el único con ese síndrome oculto. ¿Quieres sentir lo que pasa por el corazón de un jo-ven acomplejado?, acompáñame y observa a este servidor, con unos frágiles quince años de edad. Lo que acaba de decir este patriarca alemán tiene algo de cierto: no aplicaba para jugar en el gran equipo de Dios.

La variante del Unicornio - Roger Zelazny

Era un jolgorio de luminarias, una explosión de luces; se movía con una deliberación clara, casi como predestinada, entrando y saliendo en fase de existencia y no existencia como el paisaje de un anochecer de tormenta eléctrica; aunque quizá la oscuridad que hay entre los relámpagos estuviera más de acuerdo con su verdadera naturaleza: un remolino de negras cenizas reunidas en danzante cadencia al maullante compás del viento del desierto, arroyo abajo tras los edificios; tan vacío pero sin embargo lleno cual las páginas de libros nunca leídos, o los silencios que hay entre las notas de una canción. Desaparecido de nuevo. Aparecido de nuevo. Desaparecido de nuevo. ¿Energía? Sí. Se necesita una considerable fuerza de identidad para manifestarse antes o después del tiempo de uno. O ambas cosas.

viernes, 24 de marzo de 2017

Biblia Héroes - Dante Gebel

Los soldados aguardan formados, en un respetuoso silencio. Transcurre la mitad de la década del sesenta. Los Estados Unidos de Norteamérica toman una decisión geopolítica de importancia. Reemplazan militar y políticamente a la decadente presencia del imperio colonial francés en Vietnam. Entre ellos hay padres de familia con sueños propios, con metas a largo plazo. También están los más jóvenes. Algunos tienen novia y se encuentran a punto de casarse. Otros poseen grandes proyectos de estudios. Y están los que no tienen a nadie, excepto a este grupo de camaradas que van a la guerra. Quizá algún día soñaron con formar parte de este ejército, a lo mejor, porque no pertenecían a ningún otro lugar. Sin embargo, muy en el fondo de la mirada, se les nota que aún son demasiado niños, aunque vistan un impecable uniforme militar. Como sea, todos tienen muchas cosas en común. Sueños de libertad. Deseos de pertenecer. Sed de una buena batalla, aunque suene desconocida y esté demasiado cerca...

jueves, 23 de marzo de 2017

La Oración - Guillermo Maldonado

He viajado por muchos países del mundo, y a menudo, he escuchado la siguiente pregunta: ¿Cómo puedo desarrollar una vida consistente de oración? Las personas no tienen duda de su necesidad o su deseo de orar, sino más bien, se deriva en cuanto a "cómo hacerlo". Es sorprendente la necesidad que existe de un libro precisamente como el que usted tiene en sus manos...

Señales en el Camin - Roger Zelazny

—¡Detente! —exclamó Leila. Randy giró a la derecha de inmediato y frenó el coche. El cielo avanzaba palpitante hacia un reamanecer perlado. —Retrocede a lo largo del borde del camino. Él asintió y dio marcha atrás. —¿Por esa gente? Sencillamente podríamos volver andando... —Quiero mirarlos más de cerca antes de abandonar el coche. —Muy bien —respondió él, y siguió retrocediendo. Ella se volvió y contemplo el deteriorado vehículo gris. En él había dos figuras sentadas. Ambas parecían tener el pelo cano, pero la luz era todavía engañosa. Ambas parecían estar mirándola. —En un instante se abrirá la portezuela del lado del conductor —dijo ella quedamente. La portezuela del lado del conductor se abrió. —Ahora la otra. La otra se abrió también.

Cómo oír la voz de Dios - Guillermo Maldonado

En un mundo de tinieblas, como en el que vivimos, de inseguridad, temor y donde escuchamos diferentes voces, es importante que todo creyente, ministro y líder, aprenda a escuchar la voz de Dios. Se han visto extremos en los círculos evangelísticos con relación a este tema, un ejemplo de esto es, que existen personas que no creen que Dios habla hoy. Simplemente, creen que es un Dios que habló en algún tiempo, pero que ahora se ha callado. Sin embargo, mediante la lectura de la Biblia, podemos ver que Dios siempre ha querido hablar y comunicarse con su pueblo. Por otro lado, se debe tener en cuenta que existen muchos creyentes que utilizan el nombre de Dios en vano, diciendo frases como éstas "Dios me dijo", "Dios me habló que me divorcie", "Dios me habló que usted tiene que casarse conmigo", etcétera. Usan el nombre de Dios para manipular, controlar y hacer cosas que están en contra de la voluntad de Dios; y en realidad, El no les ha dicho nada...

miércoles, 22 de marzo de 2017

Tú, El Inmortal - Roger Zelazny

Eres un kallikanzaros -dijo ella, inesperadamente. Me volví del lado izquierdo y sonreí en la oscuridad. -He dejado las pezuñas y los cuernos en la Oficina. -Ya conoces la leyenda... -Se titula Nomikós. La busqué a tientas, la encontré. -¿Vas a destruir el mundo esta vez? Me eché a reír y la atraje hacia mí. -Lo pensaré. Si ése es el único medio de que desaparezca la Tierra... -Ya sabes que los niños nacidos aquí por Navidad tienen sangre de kallikanzaroi -me interrumpió ella-, y una vez me dijiste que tu cumpleaños... -¡Ya lo sé! Me llamaba la atención que estuviera bromeando sólo a medias. Conociendo algunas de las cosas con las que de vez en cuando se topa uno en los Antiguos Lugares, los Lugares Calientes, casi no cuesta trabajo creer en mitos... Como la historia de esos duendecillos que se asemejan a Pan y se reúnen cada primavera para pasarse diez días aserrando el Árbol del Mundo, siendo dispersados en el último momento por el sonido de las campanas de Pascua. (Ding-dong, las campanas; ñam-ñam, los dientes; clic-clac, las pezuñas, etc.) Cassandra y yo no solíamos hablar de religión, política o folklore en la cama, pero..., habiendo yo nacido en estos lugares, los recuerdos están todavía frescos en cierto modo...